Elaborado por: Lic. Luis Diego Guzmán Badilla
Introducción:
El contexto Mundial
A grandes rasgos el panorama a nivel mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX ha pasado por ciertos reacomodos a nivel político, económico y social. Importantes acontecimientos que se empezaban a gestar en Europa terminan teniendo su influencia en América Latina a nivel ideológico.
Mientras en Europa las grandes potencias como Inglaterra, Francia y Holanda buscan repartirse el mundo, en la antigua Rusia se desarrollaba la revolución de octubre de 1917, la cual buscaba la construcción de la Unión Soviética (URSS), acontecimientos internos como la división de la socialdemocracia en socialdemócratas y comunistas marcaban un nuevo orden de desarrollo social emergiendo como fuerza política sustentada en la ideología marxista.
Este proceso es importante porque empieza a gestarse una forma de producción y de relaciones productivas distintas a las prevalecientes en el sistema capitalista. El pensamiento leninista busca alcanzar el socialismo apostando al desarrollo industrial en cuyo motor del cambio se sustentaba en el proletariado, pero más importante aún era el esparcimiento de la ideología “un fantasma recorre Europa”, empieza a tomar fuerza el marxismo-leninismo como ideología del movimiento comunista internacional.
No obstante, otros acontecimientos se desarrollaban en el proceso de repartición geográfica mundial y de domino. Alemania aún se encontraba bajo la hegemonía del Estado prusiano, no obstante con la victoria del nacional-socialismo de 1933 con las ideas de Mussolini, empieza la construcción del estado-nación Alemán, lo que lo obliga a ir a la primera guerra mundial donde las grandes potencias como Inglaterra, Francia y Holanda ya habían extendido sus fronteras en territorios de África y Asia, pues Alemania llega tarde al reparto colonial del mundo. Los intentos alemanes se centran entonces por invadir y dominar algunos países del bloque soviético, lo que nos lleva a recodar los tristes pasajes históricos de la persecución judía y comunistas basadas en el genocidio cometido por el fascismo Alemán.
La ideología marxista-leninista influencia e irradia una forma de pensar que permea a otras sociedades del mundo como una forma diferente de gobernar, en China por ejemplo mientras se concibe la construcción y fortalecimiento de la URSS y la formación del campo socialista, provoca el declive de la dinastía imperial mongola de Pu-yi, dando paso a la alianza entre comunistas y nacionalistas y el acenso de Mao Se Tse Tung con la revolución China en1949.
Posterior a la segunda guerra mundial (1945) y quedando las principales potencias devastadas, emerge Estados Unidos como una potencia hegemónica en el hemisferio occidental, principalmente en el continente americano, pues se mantiene al margen de la guerra.
Su expansión la lleva a establecer colonias en Filipinas y Hawaii, además de apropiarse de Latinoamérica. Se puede establecer como parte de este proceso de expansión norteamericana en este periodo el acenso del capitalismo fordista y la política del buen vecino de Franklin Delano Roosevelt.
No obstante, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Portugal, España e Italia siguen prevaleciendo como las potencias coloniales que se han repartido África. En el mundo se han creado fronteras totalmente artificiales en función de la repartición que han hecho del territorio, por ejemplo en la India: la “joya de la corona” del Imperio Británico, Indochina (Vietnam, Laos, Cochinchina, Camboya: colonias francesas), etc.
La posguerra en América Latina y el Caribe
Con la expansión y el predominio del imperialismo norteamericano, la región se ve sometida a tres factores condicionantes la contraposición, la contradicción y la confrontación, es decir, durante gran parte del siglo XIX en la formación de los estados nación en nuestro continente, significó la contraposición en diferencias culturales de una América anglosajona de protestantes contra los latinos católicos, lo que llevó a la nación del norte a proclamarse el pueblo predestinado para alcanzar y conducir determinadas metas, no solo para sí, sino para toda la humanidad, atribuyéndose el “Destino manifiesto”, basado en la expansión y despojo de bienes y recursos que otros poseen Oliva (2009).
Con la expulsión de la última potencia europea, España, la batalla se centra entonces a nivel regional en el establecimiento de férreos mecanismos de control sobre Centroamérica y el Caribe: intervenciones militares, penetración masiva de compañías estadounidenses, control territorial y explotación de sus recursos naturales y mercados, y establecimiento de gobiernos aliados, gracias al alineamiento de los altos mandos militares y las oligarquías nativas.
Los mecanismos contradictorios que se pueden mencionar en este periodo están marcados entonces por las conferencias del panamericanismo con la política del gran garrote de Theodore Roosevelt y el buen vecino del Franlin Delano Roosevelt, entre otros.
Después de 1945, a nivel político el factor de la confrontación está marcado por la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para el sistema interamericano, como un brazo político diplomático y la creación del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) y la Escuela de las Américas como brazo militar, cuya única función fue utilizarlo como pretexto para aplastar a los procesos nacionalistas y democráticos en la región. No obstante, en este periodo los USA, encuentra su contraposición con el triunfo de la Revolución Cubana en 1958, el cual marcaba no solo una fractura para el sistema de dominación imperialista sino también se retoma el pensamiento martiano antiimperialista y el pensamiento “anticolonialista” de la época, es decir su influencia se hace sentir en el pensamiento político de la izquierda latinoamericana (a nivel práctico la lucha por la liberación nacional y a nivel teórico por la discrepancia con los partidos comunistas a los cuales se les llama reformistas), lo que significó “La reacción del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados de la región, tuvo como resultado una de las épocas más tristemente recordadas en esta parte del mundo: dictaduras militares, apresamientos masivos de los militantes de la izquierda y otros muchos ajenos a actividades políticas, asesinatos, desapariciones, ausencia total de garantías constitucionales” Oliva (2009).
En consecuencia, la región en los años 60s opta por una política económica sustentada en el modelo de sustitución de importaciones (CEPAL), basándose en una política de industrialización de mercados a partir de un sistema de áreas comunes, lo que permitió la instalación de industrias norteamericanas.
Con los acontecimientos de la guerra fría y la caída del bloque soviético la década de los 70s se ve teñida por la implementación de una política de seguridad nacional norteamericana en la región que sobrepasa todas las fronteras en América Latina desplegando una política de ocupación en los territorios bajo su influencia y la implantación de las dictaduras militares.
El ajuste neoliberal
El modelo económico de la época entra crisis, junto con la subida en los precios del petróleo y la importante liquidez que esto genera en los Bancos, buscan colocar préstamos en el tercer mundo lo que genera la dependencia económica en la región y la deuda crece exponencialmente y se vuelve impagable. Entre 1969 y 1990 se puede considerar una etapa de recomposición económica y política de la hegemonía estadounidense, para dar paso a otra etapa de ajuste hegemónico global, en el cual se pueden destacar como acontecimientos de relevancia la caída del campo socialista este-europeo y como consecuencia el fin de la bipolaridad ideológica, para dar paso a la globalización y el neoliberalismo como política económica aplicada, lo que en palabras de Oliva (2009) se encargó de descapitalizar, desnacionalizar y empobrecer a niveles impensados en la mayoría de las repúblicas latinoamericanas.
La solución, el Consenso de Washington, la crisis de la deuda creo enormes déficits en la balanza de pagos en América Latina, entonces desde los Estados Unidos y los organismos financieros internacionales OMG, FMI y BM se predica la solución. Las medidas que se impusieron, conocidas como el Consenso de Washington, fueron: la disciplina fiscal, el reordenamiento de las prioridades del gasto público, la reforma impositiva, la liberalización de las tasas de interés, una tasa de cambio competitiva, la liberalización del comercio internacional (trade liberalization), entre otros.
Más específicamente las políticas neoliberales se han enfocado en principio ¿es el mercado quien debe regular a la sociedad?, ¿es el Estado es un obstáculo para ello? Se buscó, por lo tanto, reducirlo al máximo y el factor trabajo se consideró que debía “desregularse” para que no fuera una carga para el capital; es decir, quitarle “privilegios” a los trabajadores: seguridad social, prestaciones laborales, convenciones colectivas, etc.
El ajuste se dio en toda América Latina, primero en Chile, durante la dictadura de Pinochet, no obstante la aplicación del ajuste neoliberal se dio a distintos ritmos en la región suramericana, pero sus resultados fueron especialmente desastrosos como por ejemplo en Argentina y México, que sufrieron serias crisis a finales de los 90 y principios de la década del 2000.
A pesar de las circunstancias, el neoliberalismo falló económicamente, pero se constituyó en el sentido común de la época. Es decir, sus principios ahora se viven como “naturales” por la gente. Parafraseando a Emir Sader señala que este modelo ideológico se ha globalizado y homogenizado a nivel político, económico y cultural teniendo como referente el estilo de vida norteamericano, él se ha podido extender gracias a tres factores: a). La hegemonía militar que tiene el imperialismo estadounidense sobre la región latinoamericana y en otras partes del mundo, b). La iniciativa política que ha mostrado tener para defender e imponer sus propios intereses y c). Que se ha constituido en la mayor economía del mundo, donde el elemento hegemónico más fuerte ha sido el ideológico para poder reproducir el modelo consumista socioculturalmente” (Sader, 2008).
A finales de la década de los 90 empiezan a asomarse las alternativas al neoliberalismo, la primera es Venezuela, con el triunfo de Hugo Chávez en 1998; luego siguen Brasil, Ecuador, etc. El primer campanazo lo dan los zapatistas en Chiapas: muestran que la resistencia no está muerta y que hay potencial de lucha, pero los zapatistas no logran transformarse en un movimiento nacional contestatario, que vaya más allá de las reivindicaciones étnicas, otro el movimiento de derechos humanos que reivindica el juicio de los crímenes de las dictaduras de los 70 y 80s, o bien el movimiento de las mujeres (no necesariamente feminista) que reivindican la igualdad de derechos y el movimiento ambientalista con todas sus variantes: desde posiciones fundamentalistas de “no tocar” la naturaleza hasta las movimientos por un desarrollo sostenible, estos se convierten en los nuevos movimientos sociales que hacen oposición al modelo neoliberal.
En este período se encuentran posiciones de diferente índole lo que se puede entender como una búsqueda al modelo hegemónico como en el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia: las búsquedas más avanzadas. Venezuela con la búsqueda de un socialismo distinto al tradicional construido en la URSS. Bolivia: una sociedad basada en los principios del multiculturalismo de inspiración étnica y Cuba: repensando el socialismo desde lo ortodoxo hacia lo heterodoxo.
La búsqueda del socialismo del siglo XXI.
En todos estos procesos y experiencias debe remarcarse que se encuentran búsquedas de alternativas a lo dominante, algunas buscan contra el neoliberalismo, otras más allá del capitalismo, otras escudriñan dentro del capitalismo, son muchas búsquedas y muy variadas, pero cada una de éstas se pueden considerar de acuerdo con Oscar Reyes (2006) como nuevas alternativas del socialismo del siglo XXI, donde «El socialismo es un espacio experimental seductor en cada nación, puede ensayar sus modelos de acuerdo a su idiosincrasia e historia.», se pueden rescatar nuevos mecanismos claves para el desarrollo de las sociedad latinoamericanas como por ejemplo la democracia directa participativa, donde la sociedad tenga un protagonismo en la toma de decisiones, en los foros internacionales, la implementación del referéndum, etc. Desde esta perspectiva, se pueden establecer organizaciones comunitarias como el Cooperativismo de -gestión o cogestión- que permitan el desarrollo integral en la calidad de vida de los ciudadanos, generando nuevas figuras empresariales de tipo mixtas entre lo público y lo privado, donde el Estado ejerza un rol protagónico y fiscalizador, que permita a la población acceder a condiciones de vida óptimos, lo cual requiere de una política distributiva justa, apoyada en modelos productivos en los cuales coexista con las formas de capitalismo actual, pero que al mismo tiempo admita la transición a otros modelos más solidarios. Oscar Reyes (2006), es de la idea de que “la mejor manera de redistribuir la riqueza y de dar justicia distributiva es mediante servicios públicos eficientes y mediante un Estado de bienestar viable (p. 102).
Finalmente, parafraseando al profesor Cuevas en una de sus presentaciones refiere “nunca como ahora América Latina había estado inmersa en tantas búsquedas. Las búsquedas ponen a funcionar el análisis concreto de nuestra realidad concreta, no se trata ya, de copiar recetas, sino de encontrar en nosotros mismos las soluciones. Esto es un reto de gran magnitud, aprender a pensar con cabeza propia y a encontrar con nuestros propios medios”.
Conclusiones:
América Latina fue un espacio de prueba y error para el modelo neoliberal, no obstante, el reto de búsqueda hacia nuevas alternativas de desarrollo más viables abre un nuevo horizonte desde nuestras propias realidades para encontrar soluciones.
El pensamiento crítico latinoamericano es un insumo para ello y el socialismo del siglo XXI es un espacio de cultivo de nuevas ideas que se construyen en la dinámica económica, política y sociocultural dentro y fuera de nuestra región.
Definir nuevas conceptualizaciones e indicadores que se distancien de los meramente económicos como calidad de vida, igualdad, equidad, solidaridad, justicia distributiva, régimen de propiedad, etc., enfocados desde un carácter más humanista, son esenciales para reconstruir nuestras realidades latinoamericanas que poco a poco vayan tendiendo al cambio de modelo neoliberal, esta es una tarea pendiente para establecer nuevas formas de pensar bajo principios, valores y fines éticos que permitirán construir “el nuevo hombre” .
Para ello, el rol representativo y fortalecido del Estado es esencial para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos, asegurando como mínimo una buena educación básica y secundaria pública, medicina pública y seguridad pública y laboral.
Bibliografía:
El hombre nuevo. Disponible en: http://www.lospobresdelatierra.org/textos/chehombrenuevo.html
Oliva, Carlos. (2009). “Las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe: una aproximación inicial”, en Estados Unidos y América Latina a principios del siglo XXI: alternativas frente a la dominación imperialista. Cuadernos Teóricos Temas de Nuestra América/AUNA-Costa Rica. Heredia. Pp. 1-22. Disponible en: https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0BwJlXhMJVianOTZmY2VlOWMtMzU2Yi00ZGY4LTg1ZGItNWJkOGFiNTVkMjcy&hl=es
Reyes, Oscar. (2006). Sobre el socialismo del siglo XXI en Venezuela. Stocholm Review of Latin America Studies. Issue Nº. 1 nov. 2006. Disponible en: http://www.lai.su.se/gallery/bilagor/SRoLAS_No1_2006_pp84-104_Reyes.pdf
Sader, Emir. (2008). “América Latina entre el posneoliberalismo y el futuro” (1ª parte del libro), en Refundar el Estado. Posneoliberalismo en América Latina. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Buenos Aires. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/sader/sader.pdf
Sader, Emir. (2008). “La crisis hegemónica en América Latina” (2ª parte del libro), en Refundar el Estado. Posneoliberalismo en América Latina. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Buenos Aires. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/sader/sader.pdf
Segunda Declaración de La Habana.Disponible en: http://www.pcc.cu/pdf/documentos/otros_doc/segunda_declaracion_habana.pdf