Elaborado por: Lic. Luis Diego Guzmán Badilla

Introducción:

El contexto Mundial

A grandes rasgos el panorama a nivel mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX  ha pasado por ciertos reacomodos a nivel político, económico y social. Importantes acontecimientos que se empezaban a gestar en Europa terminan teniendo su influencia en América Latina a nivel ideológico.

Mientras en Europa las grandes potencias como Inglaterra, Francia y Holanda buscan repartirse el mundo, en la antigua Rusia se desarrollaba la revolución de octubre de 1917, la cual buscaba la construcción de la Unión Soviética (URSS), acontecimientos internos como la división de la socialdemocracia en socialdemócratas y comunistas marcaban un nuevo orden de desarrollo social emergiendo como fuerza política sustentada en la ideología marxista.

Este proceso es importante porque empieza a gestarse una forma de producción y de relaciones productivas distintas a las prevalecientes en el sistema capitalista. El pensamiento leninista busca alcanzar el socialismo apostando al desarrollo industrial en cuyo motor del cambio se sustentaba en el proletariado, pero más importante aún era el esparcimiento de la ideología “un fantasma recorre Europa”, empieza a tomar fuerza el marxismo-leninismo como ideología del movimiento comunista internacional.

No obstante, otros acontecimientos se desarrollaban en el proceso de repartición geográfica mundial y de domino. Alemania aún se encontraba bajo la hegemonía del Estado prusiano, no obstante con la victoria del nacional-socialismo de 1933 con las ideas de Mussolini, empieza la construcción del estado-nación  Alemán, lo que lo obliga a ir a la primera guerra mundial donde las grandes potencias como Inglaterra, Francia y Holanda ya habían extendido sus fronteras en territorios de África y Asia, pues Alemania llega tarde al reparto colonial del mundo. Los intentos alemanes se centran entonces por invadir y dominar algunos países del bloque soviético, lo que nos lleva a recodar los tristes pasajes históricos de la persecución judía y comunistas basadas en el genocidio cometido por el  fascismo Alemán.

La ideología marxista-leninista influencia e irradia una forma de pensar que permea a otras sociedades del mundo como una forma diferente de gobernar, en China por ejemplo mientras se concibe la construcción y fortalecimiento de la URSS y la formación del campo socialista, provoca el declive de la dinastía imperial mongola de Pu-yi, dando paso a la alianza entre comunistas y nacionalistas y el acenso de Mao Se Tse Tung con la revolución China en1949.

Posterior a la segunda guerra mundial (1945) y quedando las principales potencias devastadas, emerge Estados Unidos como una potencia hegemónica en el hemisferio occidental, principalmente en el continente americano, pues se mantiene al margen de la guerra.

Su expansión la lleva a establecer colonias en Filipinas y Hawaii, además de apropiarse  de Latinoamérica. Se puede establecer como parte de este proceso de expansión norteamericana en este periodo el acenso del capitalismo fordista y la política del buen vecino de Franklin Delano Roosevelt.

No obstante, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Portugal, España e Italia siguen prevaleciendo como las potencias coloniales que se han repartido África. En el mundo se han creado fronteras totalmente artificiales en función de la repartición que han hecho del territorio, por ejemplo en la India: la “joya de la corona” del Imperio Británico, Indochina (Vietnam, Laos, Cochinchina, Camboya: colonias francesas), etc.

La posguerra en América Latina y el Caribe

Con la expansión y el predominio del imperialismo norteamericano, la región se ve sometida a tres factores condicionantes la contraposición, la contradicción y la confrontación, es decir, durante gran parte del siglo XIX en la formación de los estados nación en nuestro continente, significó la contraposición en diferencias culturales de una América anglosajona de protestantes contra los latinos católicos, lo que llevó a la nación del norte a proclamarse el pueblo predestinado para alcanzar y conducir determinadas metas, no solo para sí, sino para toda la humanidad, atribuyéndose el “Destino manifiesto”, basado en la expansión y despojo de bienes y recursos que otros poseen Oliva (2009).

Con la expulsión de la última potencia europea, España, la batalla se centra entonces a nivel regional en el establecimiento de férreos mecanismos de con­trol sobre Centroamérica y el Caribe: intervenciones militares, penetración masiva de compañías estadounidenses, control territorial y explotación de sus recursos naturales y mercados, y establecimiento de gobiernos aliados, gracias al alineamiento de los altos mandos militares y las oligarquías na­tivas.

Los mecanismos contradictorios que se pueden mencionar en este periodo están marcados entonces por las conferencias del panamericanismo con la política del gran garrote de Theodore Roosevelt y el buen vecino del Franlin Delano Roosevelt, entre otros.

Después de 1945, a nivel político el factor de la confrontación está marcado por la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para el sistema interamericano, como un brazo político diplomático y la creación del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) y la Escuela de las Américas como brazo militar, cuya única función fue utilizarlo como pretexto para aplastar a los procesos nacionalistas y democráticos en la región. No obstante, en este periodo los USA, encuentra su contraposición con el triunfo de la Revolución Cubana en 1958, el cual marcaba no solo una fractura para el sistema de dominación imperialista sino también se retoma el pensamiento martiano antiimperialista y el pensamiento “anticolonialista” de la época, es decir su influencia se hace sentir en el pensamiento político de la izquierda latinoamericana (a nivel práctico la lucha por la liberación nacional y a nivel teórico por la discrepancia con los partidos comunistas a los cuales se les llama reformistas), lo que significó “La reacción del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados de la región, tuvo como resultado una de las épocas más tristemente recordadas en esta parte del mundo: dictaduras militares, apresamientos masivos de los militantes de la izquierda y otros muchos ajenos a actividades políticas, asesinatos, desapariciones, ausencia total de garantías constitucionales” Oliva (2009).

En consecuencia, la región en los años 60s opta por una política económica sustentada en el modelo de sustitución de importaciones (CEPAL), basándose en una política de industrialización de mercados a partir de un sistema de áreas comunes, lo que permitió la instalación de industrias norteamericanas.

Con los acontecimientos de la guerra fría y la caída del bloque soviético la década de los 70s se ve teñida por la implementación de una política de seguridad nacional norteamericana en la región que sobrepasa todas las fronteras en América Latina desplegando una política de ocupación en los territorios bajo su influencia y la implantación de las dictaduras militares.

El ajuste neoliberal

El modelo económico de la época entra crisis, junto con la subida en los precios del petróleo y la importante liquidez que esto genera en los Bancos, buscan colocar préstamos en el tercer mundo lo que genera la dependencia económica en la región y la deuda crece exponencialmente y se vuelve impagable. Entre 1969 y 1990 se puede considerar una etapa de recomposición económica y política de la hegemonía estadounidense, para dar paso a otra etapa de ajuste hegemónico global, en el cual se pueden destacar como acontecimientos de relevancia la caída del campo socialista este-europeo y como consecuencia el fin de la bipolaridad ideológica, para dar paso a la globalización y el neoliberalismo como política económica aplicada, lo que en palabras de Oliva (2009) se encargó de descapitalizar, desnacionalizar y empobrecer a niveles impensados en la mayoría de las repúblicas latinoa­mericanas.

La solución, el Consenso de Washington, la crisis de la deuda creo enormes déficits en la balanza de pagos en América Latina, entonces desde los Estados Unidos y los organismos financieros internacionales OMG, FMI y BM se predica la solución. Las medidas que se impusieron, conocidas como el Consenso de Washington, fueron: la disciplina fiscal, el reordenamiento de las prioridades del gasto público, la reforma impositiva, la liberalización de las tasas de interés, una tasa de cambio competitiva, la liberalización del comercio internacional (trade liberalization), entre otros.

Más específicamente las políticas neoliberales se han enfocado en principio ¿es el mercado quien debe regular a la sociedad?, ¿es el Estado es un obstáculo para ello? Se buscó, por lo tanto, reducirlo al máximo y el factor trabajo se consideró que debía “desregularse” para que no fuera una carga para el capital; es decir, quitarle “privilegios” a los trabajadores: seguridad social, prestaciones laborales, convenciones colectivas, etc.

El ajuste se dio en toda América Latina, primero en Chile, durante la dictadura de Pinochet, no obstante la aplicación del ajuste neoliberal se dio a distintos ritmos en la región suramericana, pero sus resultados fueron especialmente desastrosos como por ejemplo en Argentina y México, que sufrieron serias crisis a finales de los 90 y principios de la década del 2000.

A pesar de las circunstancias, el neoliberalismo falló económicamente, pero se constituyó en el sentido común de la época. Es decir, sus principios ahora se viven como “naturales” por la gente. Parafraseando a Emir Sader señala que este modelo ideológico se ha globalizado y homogenizado a nivel político, económico y cultural teniendo como referente el estilo de vida norteamericano, él se ha podido extender gracias a tres factores: a). La hegemonía militar que tiene el imperialismo estadounidense sobre la región latinoamericana y en otras partes del mundo, b). La iniciativa política que ha mostrado tener para defender e imponer sus propios intereses y c). Que se ha constituido en la mayor economía del mundo, donde el elemento hegemónico más fuerte ha sido el ideológico para poder reproducir el modelo consumista socioculturalmente” (Sader, 2008).

A finales de la década de los 90 empiezan a asomarse las alternativas al neoliberalismo, la primera es Venezuela, con el triunfo de Hugo Chávez en 1998; luego siguen Brasil, Ecuador, etc. El primer campanazo lo dan los zapatistas en Chiapas: muestran que la resistencia no está muerta y que hay potencial de lucha, pero los zapatistas no logran transformarse en un movimiento nacional contestatario, que vaya más allá de las reivindicaciones étnicas, otro el movimiento de derechos humanos que reivindica el juicio de los crímenes de las dictaduras de los 70 y 80s, o bien el movimiento de las mujeres (no necesariamente feminista) que reivindican la igualdad de derechos y el movimiento ambientalista con todas sus variantes: desde posiciones fundamentalistas de “no tocar” la naturaleza hasta las movimientos por un desarrollo sostenible, estos se convierten en los nuevos movimientos sociales que hacen oposición al modelo neoliberal.

En este período se encuentran posiciones de diferente índole lo que se puede entender como una búsqueda al modelo hegemónico como en el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia: las búsquedas más avanzadas. Venezuela con la búsqueda de un socialismo distinto al tradicional construido en la URSS. Bolivia: una sociedad basada en los principios del multiculturalismo de inspiración étnica y Cuba: repensando el socialismo desde lo ortodoxo hacia lo heterodoxo.

 

 

La búsqueda del socialismo del siglo XXI.

En todos estos procesos y experiencias debe remarcarse que se encuentran búsquedas de alternativas a lo dominante, algunas buscan contra el neoliberalismo, otras más allá del capitalismo, otras escudriñan dentro del capitalismo, son muchas búsquedas y muy variadas, pero cada una de éstas se pueden considerar de acuerdo con Oscar Reyes (2006) como nuevas alternativas del socialismo del siglo XXI, donde «El socialismo es un espacio experimental seductor en cada nación, puede ensayar sus modelos de acuerdo a su idiosincrasia e historia.», se pueden rescatar nuevos mecanismos claves para el desarrollo de las sociedad latinoamericanas como por ejemplo la democracia directa participativa, donde la sociedad tenga un protagonismo en la toma de decisiones, en los foros internacionales, la implementación del referéndum, etc. Desde esta perspectiva, se pueden establecer organizaciones comunitarias como el Cooperativismo de -gestión o cogestión- que permitan el desarrollo integral en la calidad de vida de los ciudadanos, generando nuevas figuras empresariales de tipo mixtas entre lo público y lo privado, donde el Estado ejerza un rol protagónico y fiscalizador, que permita a la población acceder a condiciones de vida óptimos, lo cual requiere de una política distributiva justa, apoyada en modelos productivos en los cuales coexista con las formas de capitalismo actual, pero que al mismo tiempo admita la transición a otros modelos más solidarios. Oscar Reyes (2006), es de la idea de que “la mejor manera de redistribuir la riqueza y de dar justicia distributiva es mediante servicios públicos eficientes y mediante un Estado de bienestar viable (p. 102).

Finalmente, parafraseando al profesor Cuevas en una de sus presentaciones refiere “nunca como ahora América Latina había estado inmersa en tantas búsquedas. Las búsquedas ponen a funcionar el análisis concreto de nuestra realidad concreta, no se trata ya, de copiar recetas, sino de encontrar en nosotros mismos las soluciones. Esto es un reto de gran magnitud, aprender a pensar con cabeza propia y a encontrar con nuestros propios medios”.

Conclusiones:

América Latina fue un espacio de prueba y error para el modelo neoliberal, no obstante, el reto de búsqueda hacia nuevas alternativas de desarrollo más viables abre un nuevo horizonte desde nuestras propias realidades para encontrar soluciones.

El pensamiento crítico latinoamericano es un insumo para ello y el socialismo del siglo XXI es un espacio de cultivo de nuevas ideas que se construyen en la dinámica económica, política y sociocultural dentro y fuera de nuestra región.

Definir nuevas conceptualizaciones e indicadores que se distancien de los meramente económicos como calidad de vida, igualdad, equidad, solidaridad, justicia distributiva, régimen de propiedad, etc., enfocados desde un carácter más humanista, son esenciales para reconstruir nuestras realidades latinoamericanas que poco a poco vayan tendiendo al cambio de modelo neoliberal, esta es una tarea pendiente para establecer nuevas formas de pensar bajo principios, valores y fines éticos que permitirán construir “el nuevo hombre” .

Para ello, el rol representativo y fortalecido del Estado es esencial para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos, asegurando como mínimo una buena educación básica y secundaria pública, medicina pública y seguridad pública y laboral.

 

Bibliografía:

El hombre nuevo. Disponible en: http://www.lospobresdelatierra.org/textos/chehombrenuevo.html

Oliva, Carlos. (2009). “Las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe: una aproximación inicial”, en Estados Unidos y América Latina a principios del siglo XXI: alternativas frente a la dominación imperialista. Cuadernos Teóricos Temas de Nuestra América/AUNA-Costa Rica. Heredia. Pp. 1-22. Disponible en: https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0BwJlXhMJVianOTZmY2VlOWMtMzU2Yi00ZGY4LTg1ZGItNWJkOGFiNTVkMjcy&hl=es

Reyes, Oscar. (2006). Sobre el socialismo del siglo XXI en Venezuela. Stocholm Review of Latin America Studies. Issue Nº. 1 nov. 2006. Disponible en: http://www.lai.su.se/gallery/bilagor/SRoLAS_No1_2006_pp84-104_Reyes.pdf

Sader, Emir. (2008). “América Latina entre el posneoliberalismo y el futuro” (1ª parte del libro), en Refundar el Estado. Posneoliberalismo en América Latina. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Buenos Aires. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/sader/sader.pdf

Sader, Emir. (2008). “La crisis hegemónica en América Latina” (2ª parte del libro), en Refundar el Estado. Posneoliberalismo en América Latina. Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Buenos Aires. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/sader/sader.pdf

Segunda Declaración de La Habana.Disponible en: http://www.pcc.cu/pdf/documentos/otros_doc/segunda_declaracion_habana.pdf

 

Posteado por: dguzmanb | 06/12/2011

AMERICA LATINA EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACION

Elaborado por:
Luis Diego Guzmán Badilla
AMERICA LATINA EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACION:
Los procesos tecnológicos en América Latina y su incorporación asimétrica en los sistemas educativos como una característica de la Globalización.
Los procesos tecnológicos en América Latina y la forma asimétrica en cómo se están incorporando en los sistemas educativos, requieren una perspectiva hermenéutica que permitan abordar dicha praxis de forma reflexiva y crítica con respecto al fenómeno de la novedad tecnológica, haciendo su ubicación político ideológica entre la paradoja de los conceptos de desarrollo y subdesarrollo. Este debe constituir un objeto de estudio en nuestros países, es decir, las implicaciones que con ello puede acarrea el pensar que la tecnología pueda implica mayor desarrollo en los países periféricos, son simplemente un instrumento más que responde a los intereses hegemónicos de los países desarrollados.
En este sentido Houtart (2009), señala, “el capital, considerado como motor del desarrollo ha podido construir los pilares de su reproducción como sistema mundial, gracias a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones” (p. 8).
Lo anterior implica, entonces contextualizar el proceso globalizante matizado en las diferentes estructuras y espacios sociales en América Latina, en la organización económica, política, social y del sistema educativo, entre otras, que se ven permeadas por dicho fenómeno, y como se han incorporado las tecnologías en este proceso de forma desigual.
Las diferentes manifestaciones de la globalización saltan a la vista y se requiere en nuestro medio de una perspectiva hermenéutica que nos permita a partir de la praxis observadas, comprender las relaciones entre globalización-tecnología y tecnología-educación, para buscar algunas respuestas a las siguientes interrogantes ¿Hacia donde se dirige la globalización?, ¿cómo se dirige?, ¿Bajo cuáles dimensiones, cambios o ajustes se está implementando y ¿Significa lo anterior más o menos Desarrollo? será parte del fin de este ensayo explicar.
El propósito no es llegar a conclusiones deterministas, sino incursionar unos primeros intentos explicativos para particularizar la forma en cómo se desarrolla y bajo qué condiciones se impone el proceso tecnológico en los sistemas educacionales Latinoamericanos.

La Globalización
Previo a cualquier otra consideración creo oportuno establecer un acercamiento al concepto de globalización. Autores como Beck 2000, (citado por Castellon y Santibañez 2005), hace las siguientes distinciones del concepto de globalización de la siguiente forma:
Distingue entre “Globalismo” (situación en que el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político, y cuya dimensión más importante es la económica), globalidad (la idea y hecho de que vivimos en una sociedad mundial-pluralidad sin unidad-y que hemos aceptado), y globalización (procesos en los que los estados soberanos se entremezclan mediante actores transnacionales y sus entramados varios de poder, orientaciones, identidades, etc.)” (p. 22).
En este sentido la interpretación de la cita anteriormente establecida, refiere a un globalismo de mercado “(…) por la liberalización del mercado, se ha desarrollado sobre la base de los principios del capitalismo” (Houtart: 2009, 8) que gana espacios de control en la redefinición política, institucional y legal lo que puede ser considerado parte del (realismo político) que antes estaban en manos del quehacer político de los estados-nación ahora está bajo el dominio de los grupos hegemónicos Centralizados. Tal situación busca legitimar la idea de globalidad hacia la reestructuración de sociedades estandarizadas, homogenizadas sin tomar en cuenta las diferencias culturales, espacio-temporales, económicas y sociales en que se desenvuelven los diferentes actores locales. La globalización entonces es vista, asumida e impuesta como la idealización de un proceso económico bajo un “mercado unitario”, de carácter transnacional y bajo una visión de estandarización cultural, ejercida mediante mecanismos de poder por parte de quienes poseen las condiciones materiales dominantes.
La legitimación aludida por el proceso globalizante en América latina, se ve respaldada también por aquellos reducidos grupos locales que tienen el control del poder económico y político, pero que sin embargo, sus decisiones parcialmente se ven retrasadas por aquellos subgrupos locales organizados tales como el movimiento zapatistas en México, que desarrollaron una ofensiva campesina sustentada en el empoderamiento sobre la tecnología (internet), para difundir su realidad vivida y sus ideas en contraposición a las políticas neoliberales que buscaban el desplazamiento de las tierras de los campesinos.
Bajo este escenario, Luis Paulino Vargas por su lado, se refiere a la globalización como “un proceso complejo de interacciones entre actores que son portadores de intereses y visiones ideológicas distintas y los cuales, además, están dotados de recursos de poder asimétricos” (Vargas: 2008; 2).
Esto lleva a reflexionar sobre la globalización como un proceso que se manifiesta de forma conflictiva, contradictoria y desigual, donde la yuxtaposición se expresa por las divergencias establecidas entre los actores globales y los actores locales que de alguna u otra forma no comparten tal visión, éstos se sienten desplazados y marginados de la población mundial.
En consecuencia, como características que distinguen al proceso de la globalización se pueden destacar su capacidad ideológica de penetrar, imponer, controlar y dominar políticamente, establecer sus relaciones a partir de mecanismos institucionales y normativos para posibilitar las reestructuraciones productivas, económicas y tecnológicas en los países Latinoamericanos, bajo una estrategia que fragmenta las identidades locales no solo económicamente sino que además culturalmente, el cual solo favorece a una minoría, pero que perjudica a los sectores más desprotegidos y desplazados, como por ejemplo el pequeño y mediano empresario local, el campesinado, las minorías indígenas, el pequeño productor, entre otros.
Globalización y las tecnologías de la información y comunicación
Los procesos de globalización y la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a mediados del siglo XX han significado un avance importante en los países hegemónicos tanto de Europa como en Estados Unidos.
La profundización y espacios de maniobra en la mundialización de los mercados, la transnacionalización empresarial, el flujo y especulación de capitales, se ha visto favorecida por una convergencia de la expansión tecnológica de la información y la comunicación, y la del mercado capitalista en la acumulación permanente, lo que podría considerarse el (Lebensraw, control del espacio vital). En este proceso resaltan dos características muy importantes para ello, la lógica de la interconexión que ha permitido romper las diferencias comunicativas a nivel geográfico, la estructuración de la lógica comunicacional y la flexibilidad con que penetran y se desplaza de un lugar a otro en los procesos informacionales.
Castells (1998) se refiere a dicha convergencia al indicar:
En las últimas dos décadas, ha surgido una nueva economía más a escala…La denomino informacional y global para identificar sus rasgos fundamentales y distintivos…fundamentalmente de su capacidad para generar, procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento…En lo global porque la producción, el consumo y la circulación, así como sus compontes (capital, mano de obra, materias primas, gestión, información, tecnología, mercados), están organizados a escala global, bien de forma directa, bien mediante una red de vínculos entre los agentes económicos (p. 93).
En este orden de ideas, las tecnologías en sus relaciones de convergencia con el capitalismo, se convierte en un sistema mundial sin ser una economía globalizada partiendo de la conceptualización del término elaborado por la ideología liberal pues actúa “como un sistema económico internacional de alcance mundial, es decir, como un encadenamiento de estructuras productivas, asentadas en organizaciones políticamente disímiles, que están insertas y subordinadas a una lógica económica común: la del capitalismo mundial” (Castells: 1998; 11).
Las relaciones tecnología y educación en América Latina vistas desde el contexto Global.
En importante en este análisis ir precisando las relaciones que en los sistemas educativos se han ido asumiendo dada la revolución tecnológica desde el contexto de la globalización. El primero de ellos, tiene que ver con la forma en cómo se ha ido conceptualizando el uso tecnológico en la actualidad en América Latina, ya en los años 50, 60 y 70 en los Estados Unidos algunos movimientos populares sociales, los representantes académicos, así como el Movimiento Ciencia Tecnología y Sociedad, habían generado críticas sobre las formas de alfabetización científico-tecnológica de la sociedad norteamericana, tal pedagogía tecnológica se había centrado únicamente por un lado en la adquisición de conocimiento tecnológico por el simple conocimiento con el fin de masificar su implementación a nivel social o bien por el otro, en la formas valorativas de uso, las cuales buscaban sentar responsabilidades y que debían ser asumidas dada la implementación tecnológica descontrolada de la época, para hacer frente a las carencias y necesidades a las que debía enfrentarse la sociedad de ese momento, lo cual se vio reflejado en el daño ambiental y social que estaban ocasionando las tecnologías. La falta de profundidad en las reflexiones y la forma acrítica en cómo se asumieron por éstos grupos no fueron las más acertadas.
Desde aquel contexto, la mencionada vaguedad no está muy lejana de la actual realidad y puede ser un parangón en la forma en cómo se asumen los medios tecnológicos en nuestro sistema educativo dadas las marcadas desigualdades en las realidades latinoamericanas.
Pero previo a detallar tales circunstancias, claro está, el análisis que se aborda aquí, como se ha venido mencionando en líneas anteriores, no puede perder de vista las características ya mencionadas desde las cuales opera la Globalización en lo Local y como éstas dinámicas afectan directamente a los sistemas educativos.
Primero mencionar que las políticas educativas desde los años 90 han estado encaminadas a importantes cambios estructurales en los sistemas educativos que han provocado una pérdida participativa en los espacios locales, la privatización que es una de las manifestaciones globalizantes, ha permitido la proliferación de una importante cantidad de centros de estudios privados en nuestras regiones, para mencionar un dato, el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) en el caso de las Universidades tradicionales su participación fue del 84% en los años 90 y en el 2009 este se redujo en un 77%, mientras que las universidades privadas después de tener una participación del 8.7% en 1990, en el 2009 se ubican en un 21.5%, es decir de una diferencia del 149% más en las privadas, mientras que las tradicionales bajaron un 8.3%, estas cifras de alguna forma revelan el impacto de las políticas neoliberales en los ámbitos educativos (Fernández: 2009).
Sin embargo, para ser más preciso del origen de éstas, Oscar Picado Joao en una compilación realizada por Mota y Cisneros (2004), en lo que a educación superior se refiere señalan:
En la década de los noventa se cristalizaron novedosos procesos de evaluación y acreditación a partir del seminario Sistema de Acreditación y Evaluación Institucional en América Latina, celebrado en Rio de Janeiro (1990), bajo la nueva tendencia del “Estado evaluador”, e influenciados por tres corrientes: a) la hegemonía de los sistemas de acreditación norteamericana, a través de las políticas de organismos financieros internacionales, b) la cultura de normas y estándares de una economía globalizada; y c) el influjo del mundo exitoso empresarial trasladado a los espacios universitarios (calidad total, reingeniería, planificación estratégica, entre otros (p 12).
La anterior cita, es una radiografía de muchas de las políticas que han implementado los grupos hegemónicos globales en los países periféricos, es más que reveladora y de ahí los datos anteriormente expuestos, sobre la dirección que llevan las políticas dirigidas al campo educativo.
En lo que respecta al acceso tecnológico en América Latina se considera que Bolivia es una de los países más rezagados en cuanto al acceso tecnológico de la información, internet y conexión a través de banda ancha, para precisar más los datos, en lo que a internet de alta velocidad se refiere, se encuentran igualmente el Salvador con apenas un 0.6% de penetración, Panamá con un 0.5%, Ecuador y Nicaragua apenas alcanzan un 0.2% y en el último lugar Paraguay junto con Bolivia solo tienen un 0.1% según dato de la ONU del 2005. (www.debates.com.mx).
Los anteriores datos igualmente establecen diferencias muy asimétricas entre los diferentes países para las posibilidades de disponibilidad tecnológica, de lo cual se puede discernir que los centros educativos tradicionales inferiores (primarios y secundarios) en dichos países pueden estar sopesando un retraso en sus poblaciones estudiantiles en este campo, dadas las diferencias de disponibilidad entre unos países y otros.
También aunado a lo anterior, señalar la forma fragmentada en cómo se ha venido reestructurando el sistema educativo tradicional (la competencia está a la vuelta) lo que podría generar importantes marginalizaciones en los sectores más pobres de la sociedad latinoamericana, sus reducidas posibilidades de acceso a la educación pública y a una cobertura escolarizada en igualdad de condiciones en relación con las privadas para acceder a los medios tecnológicos como el internet, puede deparar en diferencias sociales importantes, como el acceso laboral, la posibilidades de promoverse laboralmente, o en el peor de los casos, en la deserción de la población estudiantil en cualquiera de los niveles educativos.
Por lo tanto, como pensar en una América Latina, con un sistema educativo fuerte, vigoroso, con espacio de oportunidad para los futuros ciudadanos, donde el rol que había jugado en el pasado los estados-nación en la sostenibilidad de los sistemas educativos, se ven ahora intermediado y amenazado por un proceso globalizante excluyente, fragmentador de las realidades culturales y asimétrico hacia la polarización social y la desigual repartición de la riqueza, con limitadas posibilidades de acceso a la tecnología, que es lo que contradictoriamente exige la Globalización para su conservación y del capitalismo neoliberal.
Pensar en otra alternativa de desarrollo para América Latina, para Raff Carmen (2004) significa “pensar en algunas preguntas claves ¿Desarrollo de qué?, ¿Desarrollo por quién?, ¿Desarrollo para quién y ¿Desarrollo cómo?” (p. 43), es una tarea urgente. El apropiarse de los medios tecnológicos para romper las limitaciones mentales de un subdesarrollo que ha sido impuesto desde afuera también es un reto para la actual generación orientado hacia las necesidades comunes, que brote del corazón de cada sociedad, con una actitud autosuficiente, es decir que cada sociedad se apoye primero en si propia fuerza y sus propios recursos, con una visión ecológica sustentable y una participación ciudadana de diferentes actores sociales, grupos políticos y estados-nación más comprometidos con las realidades sociales.
En este ensayo queda plasmado algunas primeras consideraciones que permitan a otros analistas retomar la discusión desde sus propias ópticas en una búsqueda de perspectivas comunes, pero que respeten diferencias culturales para la integración manifiesta de una América Latina que camina a la deriva de un proceso global que la enajena y fragmenta cada vez más en este actual estado de casas.

Bibliografía
Carmen, Raff. (2004). “Maldesarrollo: dar cuenta conceptual de los conceptos”. Antología del curso Teoría del Desarrollo, p.p. 35-53.
Castells, Manuel (1998). “La Era de la Información, Economía, Sociedad y Cultura”. Vol. 3. Alianza Editorial, Madrid, pp. 55-92.
Castillón, Catalina & Santibañez Cristian (2005). “De los estudios culturales globales y la Globalización”, en Estudios culturales y cuestiones globales, Bravo y Allende Editores, Chile, pp. 17-30.
Fernández B. Manuel & Vergara José A. (2009). “AFI y Universidades Privadas”; La “marraqueta” cambia de dueños. [Versión Electrónica] Bajado de internet desde http//:wwww.saladehistoria.com/wp/2009/09/29/afi-y-universidades-privadas/, el día 14 de agosto de 2010.
Houtart, F. (2009). “Energía y Desarrollo”. Antología curso Teoría del Desarrollo, p.p. 5-28.
Mota D. Laura y Cisneros José L. (2004). “La Educación Superior en América Latina: Globalización, exclusión y pobreza”. [Versión Electrónica] Bajado de internet el día 14 de agosto de 2010 desde http//:www.insumisas.com/Lecturasinsumisas/Educacion%20en%20America%20Latin.pdf. Colecciones insumos Latinoamericanos.
Ríos Alicia (2002). “Los Estudios culturales y el estudio de la cultura en America Latina”; en Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder; CLACSO, FACES, UCV; Caracas; pp. 247-254.
Vargas, Luis Paulino (2008). “La globalización: un proceso contradictorio tendencias estructurales y orientaciones fundamentales”, en el verdadero rosotro de la globalización; La globalización sin alternativa; Vol. I; EUNED, San José, pp. 1-28.
http://www.debate.com.mx/eldebate/Articulos/ArticuloGeneral.asp?IdCat=62648&IdArt=2820237 (debate.com.mx), el día 14 de agosto de 2010.

Elaborado por:

Luis Diego  Guzmán Badilla

Maestría en Estudios Latinoamericanos

 

Los problemas del subdesarrollo latinoamericano, tienen sus orígenes en los procesos coloniales, sustentados en una estructura económica, social, política y cultural eurocéntrica.

El proceso colonial peninsular significó una transformación de la estructura tradicional de las sociedades Mesoamericanas, las  cuales estaban distribuidas por calpules, con una jerarquización del poder en manos del líder del clan (Tlatuani) el cual mantenía una forma de sociedad comunitaria que debía obediencia al Emperador. Con la llegada de los peninsulares a América las condiciones de organización y estructura civilizatoria fueron modificadas en una delimitación territorial mediante un sistema de repartición de la tierra y de encomiendas, estableciendo un orden en el plano económico y jurídico con  la real audiencia la cual estaba representada por el Virrey.

La organización socioeconómica, implicó un control y modificación de la totalidad del sistema estructural indígena, a una sociedad de tipo colonial jerarquizada basada en Virreinatos, es decir, una organización territorial (municipal) donde se aplicaron los tributos como una forma de mantener a la corona Española. Todo este proceso, significó establecer un dominio y poder, desde el punto de vista cultural, religioso y militar.

Desde el anterior escenario, se pueden identificar tres características del proceso colonizador: a) La imposición de una visión de mundo netamente occidental, b) La división y dominio territorial y c) El establecimiento de diferencias identitarias (lenguaje, religión, costumbre, entre el europeo y el otro, el “caníbal”, el que no tiene cultura, el bárbaro, como parte de la visión propia de la construcción europea para justificar la colonización.  En consecuencia, la época de los Virreinatos permitió el surgimiento de mercaderes, comerciantes y los terratenientes.

Los colonizadores en América empiezan a tener un distanciamiento con España y surgen problemas en las diputas por el poder y toma de decisiones, el criollo a partir del proceso latifundista (ocioso), considera la posibilidad de independizarse de la Corona, por lo que, el siglo XIX y XX, significó el surgimiento de un conjunto de fuerzas sociopolíticas para la construcción de los Estados-Nacionales en América Latina. Lo anterior implica, que los indígenas y mestizos empiezan a educarse, lo que les permite entrar en alianzas con otros sectores que poco a poco empiezan a emerger y surge el Estado como una forma de control de todo el sistema.

A partir del siglo XIX, la ideología liberal será la forma para desarrollar determinadas formas de pensamiento económico Latinoamericanas, basada en las nociones  conceptuales economicistas de los países centrales como (riqueza, evolución, progreso, industrialización y crecimiento), cada una con su propio enfoque teórico, pero que de una u otra manera ha permitido la construcción de la noción de desarrollo y subdesarrollo en América Latina. Surge así, después de las independencias los grupos Oligárquicos quienes se habían consolidado mediante las alianzas matrimoniales entre criollos y otros grupos de la base social.

Con la conformación de los Estados Nación, se desplaza el sistema estatista monárquico y la nueva sociedad se fundamenta en las ideas Republicanas, cuyo fin se asienta en las ideas individualistas, la división de la tierra, el pequeño propietario, esto permite la formación de otros grupos como, los banqueros, empresarios, profesionales, la burocracia estatal a partir de una base institucional que permitiera resolver las diferentes necesidades  como: la expansión de la infraestructura vial, con el ferrocarril, las escuelas, colegios, entre otras.

Desde el punto de vista económico, se puede apuntar que las economías latinoamericanas se encaminaban hacia un “desarrollo” sustentado en conceptos como el ahorro, la inversión y la tecnología, propios de las sociedades industriales europeas,  pero bajo una base tradicional agrícola aún en nuestras regiones, por lo que se pueden identificar dos estructuras, una que tiene que ver con el Estado y la otra, con los patrones de intercambio con Europa, lo que empieza a generar la dependencia cuyo asidero se puede ubicar en el mercantilismo.

Este mismo orden en de ideas, el siglo XX, por su parte marcó el proceso económico, social, político y cultural de los países de la región, después de la Segunda Guerra Mundial (1940), se busca un nuevo orden mundial, que permitiera de alguna forma solucionar los problemas como el desempleo, la miseria, la discriminación racial, las desigualdades políticas, económicas y sociales, después de la devastación en que habían quedado los países hegemónicos, para ello, se formó en 1945 la Organización de las Naciones Unidas, cuyo propósito se centró en la reconstrucción de las áreas devastadas de la posguerra, la reorganización del comercio y las finanzas internacionales, así como la adopción de políticas de pleno empleo, las cuales buscaban responder a las nuevas necesidades para un progreso económico y social.

A partir de ello, con el fin de ordenar el sistema económico internacional, surgen otro grupo de instituciones financieras como el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), en 1947, en la conferencia de la Abana, por la necesidad de establecer un conjunto de normas comerciales y concesiones arancelarias en dos dimensiones: las tarifas arancelarias, los impuestos y las tasas, y el principal la liberalización del comercio, mediante acuerdos multilaterales de forma paulatina.

Igualmente, surge el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual es formado por 44 países para la financiación económica. También,  importante mencionar el papel del Banco Mundial (BM) para la recuperación económica y el desarrollo, así como la administración del capital financiero extranjero.

Aunque América Latina no tomó parte en los acontecimientos bélicos, los efectos de la gran depresión del 29 del siglo pasado y la Segunda Guerra Mudial no se hicieron esperar, dada la dependencia económica, específicamente de las importaciones de bienes de capital y materias primas que tuvieron que limitarse y de las exportaciones que se mantuvieron a precios muy bajos por parte de los países industrializados, dados los acontecimientos de la segunda guerra, ya marcaba una dependencia hacia sector externo.

Sunkel y Paz (1980), son de la idea de que:

El desarrollo y subdesarrollo pueden comprenderse entonces, como estructuras parciales, pero interdependientes, que conforman un sistema único. La característica principal que diferencia ambas estructuras es que el desarrollo, en virtud de su capacidad endógena de crecimiento, es la dominante y la subdesarrollada, dado el carácter inducido de su dinámica, es dependiente; y esto se aplica tanto entre países como dentro del país  (p 37). 

Hay que agregar, que las medidas tomadas por los países periféricos, durante sus procesos de industrialización, fue optar por un Modelo de Sustitución de Importaciones (CEPAL), con el fin de proteger las economías latinoamericanas, esto provocó una aguda desigual distribución del ingreso, lo que degeneró en una naturaleza asimétrica.

Sunkel y Paz (1980), se refieren a ello cuando señalan:

La revolución industrial y la naturaleza asimétrica de sus efectos, constituyen con toda evidencia una de las cuestiones centrales de la temática del subdesarrollo…, se gestaron por una parte las condiciones que permitieron a otro pequeño grupo de países –Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda- llegar a niveles de vida elevados y aun desarrollo muy avanzado, mientras la gran mayoría, por otra, adquiría la conformación característica del subdesarrollo. (p. 27).

Por otro lado, la especialización en la exportación de unos pocos productos en los que se basó las economías latinoamericanas, se considera otra limitación fundamental en la poca dinámica en su relación con el comercio exterior.

Se pueden señalar como rasgos importantes de éste período: la consolidación del modelo capitalista, su bipolaridad, surgen variadas preocupaciones democráticas para atender a diferentes agrupaciones emergentes, seda la consolidación del poder económico en las urbes, quienes están involucrados en la toma decisiones para la formación de grupos políticos. Asimismo, se da el surgimiento de los sectores medios que forman partidos de izquierda, cristianos conservdores, cada uno con diferentes matices, al igual como el surgimiento de movimiento sociales como los grupos revolucionarios contestatarios en respuesta a las desigualdades del modelo.

En concreto se puede observar  que, durante todo este proceso de conformación estructural económico, cultural, político, social e histórico de América Latina, implicó la participación de un conjunto de sectores sociales emergentes que permitieron establecer eslabones de las formas de reproducción de dependencia con los países hegemónicos, desde la época de la colonización, pasando por la conformación de los Estados Nación. Tales circunstancias, dejan delineado la desigualdad que viven nuestras sociedades latinoamericanas internamente, entre los países de la región y en relación con los países más Industrializados.

El tema de una alternativa a la problemática de la dependencia y la desigualdad regional, invita a reflexionar sobre una reorientación política de desarrollo tanto a lo interno como en las relaciones internacionales, la cual debe basarse “en la participación social, política y cultural activa de nuevos actores ciales antes excluidos y ahora marginados” (Sunkel y Paz: 1980, 37-38). Se trata de nuevos grupos sociales, que fueron “objeto” del desarrollo, para ser “sujeto” de ese proceso.

Significa una nueva forma de concebir el desarrollo poniendo el acento en la acción, en los instrumentos de poder político y en las propias estructuras de poder, donde también es necesario tomar en cuenta la importancia decisiva que adquieren el fortalecimiento y enriquecimiento de la cultura nacional, y por supuesto aquellos aspectos relacionados con la capacidad de investigación científica y tecnológica.

 

 

Me gustaría terminar este ensayo, sintetizando en la siguiente idea, que señalan Sunkel y Paz (1980):

(…), implica en consecuencia, la necesidad de examinar y buscar en la propia realidad latinoamericana  y en las influencias que ésta sufre, por el solo hecho de coexistir con sociedades desarrolladas, el proyecto de nación, las estrategas y políticas de desarrollo y las formas de organización que habrán de satisfacer las aspiraciones de los grupos en cuyo nombre se realiza la tarea de desarrollo. (p.38).

Bibliografía consultada:

Furtado, Celso 1988 Economic Development of Latin America: Historical background & contemporary problems, Cambridge University Press.

Germani, Gino 1979 Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, PAIDÓS

Morin,Lefort y

Castoriadis 2009 Mayo del 68: La brecha, Buenos Aires, Nueva Visión

Stockholm Initiative on Global Security and Governance, Common Responsibility in the 90s

Sunkel & Paz 1980 El subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo, México Siglo, XXI.

Ensayo elaborado por:

 Luis Diego Guzmán Badilla

Maestría en Estudios Latinoamericanos

El presente trabajo tiene como fin establecer algunas líneas de explicación acerca de algunas tendencias que se derivan del modelo económico neoliberal y que han incidido directamente en el “desarrollo” de los Sistemas Educativos en América Latina, propiamente en la educación Universitaria. Por ello, las interrogantes que motivan este ensayo son: ¿Cuáles son las tendencias generales de la globalización y como se expresan en los sistemas educativos latinoamericanos?, ¿Cuáles son los retos de la educación superior? ¿Qué conclusiones se visualizan al respecto?

 

1. Introducción:

El contexto Latinoamericano

 

Los procesos de reestructuración de las economías Latinoamericanas a partir de la década de los 90´s, responden al proceso de globalización, que entre otras cosas busca la especulación de los flujos de capitales, la incursión de las empresas transnacionales (IED) en busca de mano de obra más barata mediante sistemas de deslocalización productiva y flexibilización laboral, con el fin de estandarizar los procesos económicos en nuestros países, para ello, han dispuesto todo una estrategia de apertura de mercados en el sector empresarial estatal en la región con la incursión de los programas de ajuste estructural y tratados de libre comercio.

 

Lo anterior, implica transformaciones en la forma y funcionamiento de las estructuras de los estados-nación. En consecuencia, la tendencia a la homogenización del pensamiento único en las regiones latinoamericanas transforman lo económico, político, social, cultural y educativo con el fin de reafirmar en las subjetividades colectivas el sentido común del mercado consumista.

 

En dicha década, organismos internacionales como la OMC, el FMI y el BM, establecieron un conjunto de políticas mediante el consenso de Washington, que entre otras cosas, buscaba la redefinición de los sistemas educativos en la región, permitiendo la incursión de la educación privada para ocupar espacios rentables dentro de la educación pública siendo como una de las metas el aumento de la matrícula escolar tanto en la educación pública como  en la privada.

 

2. Desarrollo

Tendencias Generales de la globalización

 

A partir de dicho escenario, se pueden identificar dos tendencias generales contrapuestas pero que operan de forma simultánea, y que han incidido directamente  a partir de dicha década en el desarrollo de los subsistemas educativos y otra en el ámbito social en América Latina.

 

La primera se refiere a la extensión de los años de la escolaridad obligatoria, junto con la inclusión gradual de la educación secundaria a este régimen, cuyo fin era ampliar los conocimientos de toda la ciudadanía. Lo anterior significó políticas orientadas a solventar el acceso de niños y niñas al sistema escolar, su permanencia para completar el nivel medio, para su aprendizaje, así como la igualdad en los logros educativos como una meta política para el desarrollo de la región.

 

Como resultado de las políticas implementadas, se genera una masificación de la educación con la ampliación de la matrícula escolar la cual muestra un crecimiento importante tanto en la educación pública como en la privada pero con un importante repunte en esta última, por ejemplo: “el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) en el caso de las Universidades tradicionales su participación fue del 84% en los años 90 y en el 2009 este se redujo en un 77%, mientras que las universidades privadas después de tener una participación del 8.7% en 1990, en el 2009 se ubican en un 21.5%” (Fernández: 2009), es decir de una diferencia del 149% más en las privadas, mientras que las tradicionales bajaron un 8.3%, estas cifras de alguna forma revelan el impacto de las políticas neoliberales en los ámbitos educativos.

 

No obstante, la segunda tendencia en el plano social, evidencia la incapacidad de los Estados Nación para establecer políticas públicas eficientes para alcanzar dichas metas y se acentúan varios fenómenos que inciden negativamente en el desarrollo de la región como por ejemplo: el “crecimiento de la pobreza”, que provoca la marginación de muchas familias dadas las pocas oportunidades laborales y “la desigualdad e inequidad” al no contar los ciudadanos con oportunidades de movilidad social. Algunos datos reflejan esta situación en cuanto a las oportunidades de trabajo que ofrece la región, donde se evidencia que “los adultos entre los 25 y 60 años, solo el 36% pertenece a la población económicamente activa, el restante 64% se han podido incorporar el mercado informal, es decir tres de cada cuatro trabajan o buscan trabajar, mientras que dos de cada tres pertenecen a la población económicamente activa” (SITEAL, 2007: 40).

 

Lo anterior, revela las pocas oportunidades laborales de las familias latinoamericanas de tener un trabajo estable y bien remunerado, la tendencia desigual aquí a la inestabilidad económica es una causa que incide directamente en las posibilidades de acceso y permanencia en la educación primaria, secundaria o terciaria de los y las estudiantes.

 

Con respecto al rol de los estados-nación en el Desarrollo de los países de América Lantina, Ernesto Ottone, señala:

 

… la desigualdad que la región arrastra desde sus orígenes del siglo XIX y que se relaciona con las características propias que asumió la colonización –y que se amplían en la contemporaneidad-…produjo procesos parciales de protección social que apenas lograban incluir a sectores medios y populares urbanos…Un conjunto de discriminaciones étnicas y de género entre otras mantuvieron a amplios sectores de la población excluidos (SETEAL, 2007:32)

 

En el actual modelo neoliberal, las anteriores problemáticas de tipo socioeconómico en América Latina, se identifican además con un conjunto de factores estructurales y sistémicos en los Estados de la región que tiene que ver entre otras cosas, con la baja calidad de la representación política, es decir, hay una pérdida de credibilidad en la capacidad política representativa de establecer propuestas eficaces de mediano y a largo plazo, el débil marco institucional de las políticas públicas para ofrecer respuestas inmediatas a las nuevas necesidades ciudadanas y el acceso diferenciado en la participación ciudadana en dichas políticas, así como en la toma de decisiones las cuales se encuentran centralizadas en las élites políticas y ciertos sectores dominantes locales y globales.

 

Como consecuencia de las asimetrías del nuevo modelo neoliberal, la implementación de las políticas públicas se particularizan solo aspectos específicos para el combate contra la pobreza y la desigualdad, lo que evidencia la falta de interés estatal para abordar desde un punto de vista más integral en las relaciones de causa y efecto entre las diferentes problemáticas sociales que se acentúan en la región.

 

Como se puede observar, desigualdad y pobreza han sido dos tendencias persistentes y que se amplían más a partir de las políticas neoliberales, limitando las posibilidades que tienen las familias para enviar a sus hijos a estudiar.

 

Ruben Katzman en este sentido señala “…en este contexto, recae sobre las familias la responsabilidad de cumplir su parte en el pacto con la escuela. Garantizar las condiciones para que sus hijos puedan estudiar implica salir a competir por escasos lugares, y en una gran desigualdad de condiciones». (SITEAL: 2007, p. 51).

 

Otra consecuencia de lo anterior, el mercado de trabajo de la región se polariza entre grupos de ricos y pobres, haciendo la salvedad que cada país tiene sus propias particularidades en la composición de clase social, pero la tendencia del modelo neoliberal está muy marcada en la acumulación de capital en muy pocas manos, es decir, no permite una distribución equitativa de la riqueza.

 

 

 

 

¿Cómo se expresan las tendencias en el sistema educativo Latinoamericano?

 

Como resultado de dichas tendencias generales de desigualdad y pobreza están directamente relacionadas en la poca capacidad económica que tienen en la actualidad los y las estudiantes de permanecer en los diferentes niveles de la educación (primario, secundario y universitario), la deserción estudiantil, la integración de los discentes a actividades laborales para poder financiar sus estudios o bien la conformación de grupos ampliados de familias para poder hacer frente a las diferentes necesidades económicas de los hogares, son algunos de los factores u obstáculos para el desarrollo educativo Latinoamericano.

 

En este sentido Ana Pereyra en su informe al programa de SITEAL (2007) señala:

No todas las familias tienen las mismas oportunidades de relacionarse con las esferas proveedoras de recursos, esta relación se ve determinada por el capital (cultural y económico) que la familia posee…En la región ha sido creciente el debilitamiento de la capacidad de protección social de los Estados. Las familias cuentan cada vez menos con el estado y la sociedad civil como proveedores de recursos y cada vez más dependen del mercado” (p.30).

Se desprende de lo anterior, que el modo en que las fami­lias articulan sus recursos con las oportunidades que ofrecen los mercados de tra­bajo en cada contexto es determinante del nivel de bienestar que permite crear las condiciones para que cada niño o adolescente pueda acceder a una educación de calidad.

 

Junto con todo el anterior escenario socioeconómico de la región, el fenómeno de la privatización es otra tendencia mundial que repercute en América latina, y que se expresa igualmente en el subsistema educativo de varias formas.

 

 

 

 

 

La privatización en la educación y de la educación

 

Los procesos de privatización en la región, es otra tendencia que influye directamente en la redefinición de los sistemas educativos y que de alguna forma se interrelaciona con lo hasta ahora expuesto.

 

Los argumentos establecidos por el modelo neoliberal como cuestionamiento de la educación superior pública por ejemplo señalan, que esta es masiva y la lleva a perder calidad, además se pierde tiempo en actividades políticas, o en general, no académicas, que no logran vincularse a la empresa o la producción, es hipercrítica y administrativamente lenta.

 

En este orden de ideas, debe quedar claro que los fines de la educación privada se vinculan a los intereses del mercado como medio de producción para generar ganancia, lo cual dista en gran medida de los fines de la educación pública como “… un bien público que sirve a toda la sociedad y no como un bien privado que sirve sólo a algunas personas o empresas…” (SITEA Cap. II, 2007: 14).

La privatización, entonces genera un nuevo entorno moral de productores y consumidores. Esto provoca que la educación se transforme en una “mercancía” propiedad de personas concretas y de sus empleadores (a los que también beneficia), en lugar de beneficiar a la sociedad en su conjunto.

La forma importante como han crecido desde los años 90´s los centros educativos privados en la región, deja claro que el concepto de educación privada, está sustentada en la concepción del modelo empresarial donde lo más importante es la eficiencia, eficacia y la calidad, es decir, se destaca como incentivo la competencia en función y criterios del mercado.

 

Entonces, ¿Cómo se expresa la privatización en el contexto regional? Se considera una privatización encubierta con el uso de términos como “reforma del estado”, “competencia”, “eficiencia y eficacia”, “calidad”, “mejora de los centros educativos”, etc. Sin embargo, con el paso de los años se han encontrado con una resistencia social que los ha obligado a optar por estrategias más disimuladas o con otros términos para evadir la crítica de los actores sociales como sindicatos, maestros, etc. En este sentido, se pueden diferenciar dos tipos de privatización en los sistemas educativos, la endógena y la exógena

 

La endógena, su fin es importar ideas, métodos y prácticas del sector privado al sector público y la exógena se sustenta en la apertura de servicios para la privatización como por ejemplo las concesiones o contrataciones y subcontrataciones, es decir, que algunas empresas privadas se hagan hecho cargo de convertir en negocio algunas áreas rentables de la educación.

 

Por consiguiente, las modificaciones del Estado en la educación pública se han enfocado en la organización, la gestión y estructuración del sistema educativo, ello implica un reto para adaptarse a las nuevas necesidades del entorno, la forma en cómo se prestan ahora los servicios y el diseño de los planes educativos, también cambian las formas de evaluar y juzgar los logros de los estudiantes y del docente. Complementario a lo anterior, las formas en que se llevan a cabo las privatizaciones en la educación pasan por varias facetas, pero principalmente por la supuesta “reforma del estado”, que entre otras casas implica la participación de las empresas privadas en el ámbito público de la educación, se incluyen aquí también a las ONG´S, mediante prácticas como el asesoramiento, la consulta, la investigación y las evaluaciones, que permiten de alguna forma la comercialización del sector, es decir, las características en las tendencias privatizadoras se encaminan entonces en considerar la educación pública como un bien privado, rentable y de ganancia.

 

Es importante recatar aquí el papel que asume el Estado, su reconfiguración pasa por: un gobierno a la gobernanza privada (del gobierno de un Estado unitario a la gobernanza a través de objetivos y supervisión). Hablamos de un “descontrol controlado”, la lectura de SITEAL (2007) en su capítulo III, lo define como “El establecimiento de una nueva forma de control por parte del Estado -el cual, al mismo tiempo, abandona sus controles sobre los servicios  públicos, en su lugar, se trata de un nuevo modo de control (descontrol controlado: mediante el uso de contratos, objetivos, supervisión de resultados para “dirigir” de lejos)” (p.51).

 

En síntesis ¿cuál ha sido el efecto de las privatizaciones en el subsistema educativo a nivel regional y como parte de las políticas neoliberales?, este se expresa en: a). El derecho de los padres de elegir a cual tipo de educación desean mandar a sus hijos, generando una diferenciación de acceso a la educación y de las mejores oportunidades para unos más que para otros, lo que no permite igualdad de condiciones, b). También diversifica la impartición de la educación local, es decir, ahora son más los actores interesados en la rentabilidad del negocio, c). La financiación per-cápita se condiciona o sea los centros educativos eligen solo aquellos estudiantes que son provenientes de zonas urbanas y provenientes de familias con mejores capacidades económicas, d). Se transfiere responsabilidades de la gestión al sector privado y el Estado es un mero supervisor, e). El financiamiento educativo se hace compartido entre los centros escolares públicos y privados para la gestión, y f). Se establece toda un base de mercadotecnia dirigida a padres de familia y electores como parte del marketing publicitario.

 

Otra de las tendencias dentro del sistema educativo, marcha hacia un cambio cultural, es decir, desarrollar una cultura orientada a los resultados, lo que implica una redefinición de las identidades educativas hacia nuevas formas cliente-consumidor y competidor-gestor. En este sentido el Director educativo pasa a asumir funciones de un gestor empresarial, el profesor se convierte en un simple técnico, se encamina hacia la diferenciación en la preparación docente, la naturaleza del desarrollo profesional y su acceso a él, a las condiciones de los contratos y de las retribuciones del personal docente y sus salarios estarían condicionados al desempeño de éstos bajo el concepto de “calidad”.

 

La incursión de la educación privada en la región ha generado también un fenómeno de fragmentación entre la educación pública y privada la cual se ha expresado en una desigualdad en las oportunidades de acceso entre un sector y otro, principalmente porque la parte privada se ha perfilado a la recepción de estudiantes mejor acomodados de las zonas urbanas, este sentido “se considera en forma conjunta que los niveles inicial, primario, medio y superior se observa que el sector privado cubre al 19% de la matrícula. Sin embargo, este alcance del sector privado sólo se registra en las áreas urbanas. En las áreas rurales, la oferta privada sólo llega al 4%”  (SITEAL: 2007, 4).

 

Se desprende de lo anterior que el sector público se ha encargado de asumir a una gran mayoría  de los estudiantes de zonas rurales, principalmente aquellos de núcleos familiares con muy bajos ingresos y con un perfil muy desigual, donde resaltan importantes disparidades sociales desde las conformaciones familiares de la cual provienen, vale decir, núcleos familiares desintegrados donde la mujer es jefe de familia y por lo tanto asume el peso económico del hogar o bien la conformación  de grupos de familias ampliadas donde todos deben asumir un rol laboral para poder subsistir y que los mismos estudiantes se paguen los estudios.

 

En este sentido la autora Ana Pereyra en su informe de SITEAL (2007) se refiere a esto por ejemplo en el nivel secundario al señalar:

 

“El acceso universal al nivel secundario donde los estudiantes con menores recursos logren completar el nivel medio y alcanzar los mismos conocimientos que sus pares mejor posicionados en la estructura social que asisten a otras escuelas públicas o privadas no depende sólo de políticas educativas acertadas orientadas a una relación óptima entre el contexto social y las escuelas, sino también del ejercicio de políticas redistributivas y sociales que les posibiliten a esos estudiantes asistir a la escuela sin tener que emplear gran parte de su tiempo en trabajar para complementar el ingreso de sus hogares” (p. 18).

 

Retos de la educación Superior Pública

 

Las tendencias anteriormente explicadas en los sistemas educativos de la región y que han significado importantes obstáculos para el desarrollo en dicho ámbito, plantea como parte de los retos de las universidades públicas en América Latina, entrar en una profunda autoevaluación que les permita llevar a cabo cambios institucionales importantes en tres dimensiones: la formación, la investigación y la extensión, con el fin de promover la innovación, la internacionalización solidaria y cooperativa de su propia realidad inmediata a partir de la transdiciplinariedad con otras áreas nuevas de conocimiento y saberes.

 

Ello implica en sus esfuerzos una articulación entre la investigación y la docencia, es decir, los y las docentes tienen la responsabilidad no solo de capacitarse, sino que además en su formación personal tener una disciplina en el campo de la  investigación.

 

Desde el punto de vista investigativo, las universidades públicas deben desarrollar la capacidad de identificar aquellos conocimientos que estén fuera del centro de estudios, que les permita encontrar nuevos aliados en las clases popular, significa vincular las universidades con su contexto inmediato en el campo de la investigación y dando espacios a estos sectores a partir de cursos libres y de capacitación comunitaria.

 

Por otro lado, es importante se retome dentro de sus objetivos educativos los programas de extensión con una perspectiva solidaria y cooperativa con los diferentes actores sociales, y a partir de los conocimientos extraídos les permita a las comunidades desarrollarse económica y socialmente en armonía con su entorno inmediato, para ello los programas de autogestión y cogestión son importantes herramientas.

 

El compromiso social de las universidades latinoamericanas debe contemplar en su conformación curricular carreras en las diferentes áreas de conocimiento que respondan a una sociedad multicultural y diversa, dando espacios compartidos en los conocimientos y saberes.

 

Asimismo, las universidades deben estar vinculadas con los otros niveles escolares de nivel básico y secundario, que permita una articulación entre los fines educativos en los diferentes niveles y en la medida de lo posible proyectarse en los mismos.

 

Además importante, que en el ejercicio de dichas políticas redistributivas y sociales, también estén encaminadas a generar un equilibro entre las oportunidades que ofrece la educación privada y la pública, donde los y las estudiantes de escasos recursos puedan competir en igualdad de condiciones con sus pares de las privadas, en un mercado laboral que tiende a la exclusión. Lo anterior implica una inversión importante en la educación pública para mejorar infraestructura, recursos educativos, didácticos y tecnológicos, entre otras cosas, es decir, la búsqueda de una educación de calidad, para que los futuros ciudadanos gocen de una mejor calidad de vida.

 

Por tanto, los sistemas educativos de la región deben encaminarse a rescatar las propuestas de investigación y extensión que caracterizó a las universidades públicas previo al modelo socioeconómico de los 90, a pesar de sus limitaciones. El papel que éstas puedan lograr en el análisis de las realidades socioeconómicas de la región desde una visión más integral para abordar las distintas problemáticas de forma articulada, con cada unos de los subsistemas de la estructura política, económica, social, cultural y educativa permitirá encontrar las soluciones a las actuales y nuevas problemáticas provocadas por los procesos globales y su políticas de poco alcance.

 

El modelo económico neoliberal lo que ha propiciado es una fragmentación de las sociedades en América Latina, que no permite dichas articulaciones, tal vez porque no le sirve que éstas desigualdades e inequidades sean resueltas pues su fin es mantener y refirmar los mismos mecanismos de dependencia, subdesarrollo y dominación en  que han mantenido a la región en los últimos dos siglos.

 

CONCLUSIONES:

 

Algunas conclusiones resultantes de lo anteriormente expuesto son:

 

Con el nuevo modelo de desarrollo neoliberal persisten y se acentúan tendencias que generan nuevas problemáticas en la región, la desigualdad y la pobreza crean un efecto multiplicador negativo en otros sistemas de la sociedad, incluyendo el subsistema educativo.

 

El Estado pierde su rol fundamental en la conducción general del proceso social, económico, político y educativo, subordinándose a los intereses de los grupos hegemónicos transnacionales, dando espacio a la empresa privada visualizar a la educación como un nicho de mercado y productivo por medio del cual se puede generar ganancia.

 

Los procesos de privatización se expresan de forma encubierta en la educación pública haciéndose valer de términos como “reforma del estado”, “competencia”, eficiencia y eficacia, calidad, mejora de los centros educativos, entre otros, lo cual ha llevado a un acceso diferenciado entre los y las estudiantes que pertenece a zonas urbanas y rurales.

 

Las oportunidades de empleo y de movilidad social en la región son dos elementos indispensables para que las familias tengan las condiciones económicas y poder vincular a sus hijos en el proceso educativo. Al no contar con un Estado que les garantice dichas oportunidades, las consecuencias manifiestas seguirán siendo la deserción estudiantil y en el mejor de los casos, que los y las estudiantes tengan que trabajar para estudiar o recurrir a las familias ampliadas.

 

El principal reto de las universidades públicas consistirá en realizar una profunda autoevaluación que les permita llevar a cabo cambios institucionales importantes en tres dimensiones: la formación, la investigación y la extensión, con el fin de promover la innovación, la internacionalización solidaria y cooperativa de su realidad inmediata a partir de la transdiciplinariedad con otras áreas nuevas de conocimiento y saberes.

 

La articulación solidaria y cooperativa entre las universidades públicas y sectores populares se presenta como un espacio estratégico para encontrar nuevos aliados que les dé legitimidad y funcionalidad a los conocimientos y otros saberes que se puedan extraer de sus comunidades, pero que al mismo tiempo se puedan retribuir los beneficios a las mismas comunidades mediante proyectos y programas de extensión para la autogestión.

 

El Estado debe retomar su rol en la conducción general del proceso económico, político y social al generar políticas públicas dirigidas a mitigar la pobreza y la desigualdad, dándoles a los estudiantes de la educación pública igualdad de condiciones, para poder competir con sus pares de las privadas. Para ello se requerirá una importante inversión en la formación docente, infraestructura y tecnología para que éstos puedan desarrollar la innovación y la creatividad.

 

El fin de la educación pública a nivel básico, secundario y superior, debe siempre apuntar a principios y valores del bienestar común de la sociedad y no al individualismo utilitarista del mercado de consumo, por lo que éste debe ser el eje y guía en la construcción social, económica, política, cultural y educativa de los países latinoamericanos.

 

Bibliografía de consulta:

 

Ball Stephen J. & Yudell, Deborah (2007). Privatización encubierta de la educación pública; Instituto de Educación de la Universidad de Londres; ponencia presentada al Congreso Internacional de Educación; Londres.

 

CLACSO (2009) “Conclusiones”; en Educación y neoliberalismo; Buenos Aires; (en antología virtual).

 

Cuevas M. Rafael; Universidad, cultura y democracia en América Latina; en Cuadernos Americanos; Nueva época, Vol 3, Nº 105; México DF; (aparece en la antología virtual como Reflexiones sobre la universidad en la era neoliberal).

 

Fernández B. Manuel & Vergara José A. (2009). AFI y Universidades Privadas; La “marraqueta” cambia de dueños. [Versión Electrónica] Bajado de internet desde http//:wwww.saladehistoria.com/wp/2009/09/29/afi-y-universidades-privadas/, el día 14 de agosto de 2010.

 

Pereyra, Ana (2009). La fragmentación de la oferta educativa: la educación pública vrs. La educación privada; Boletín Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) Nº 8; UNESCO/OEI; Madrid-Buenos Aires-Caracas.

 

SITEAL (2007). Informe sobre tendencias educativas en América Latina; UNESCO/OEI; Madrid, Buenos Aires, Caracas, (Prólogos, Introducción, capítulos I y II).

 

SITEAL (2008); Informe sobre tendencias educativas en América Latina; UNESCO/OEI; Madrid, Buenos Aires, Caracas; 2007 (Capítulo III).

Elaborado por:

Lic. Luis diego Guzmán Badilla

Las nociones de Modernidad y civilización (siglo XV al XVIIII)

Primero es importante establecer que la noción de modernidad implicó una ruptura y paso de la época medieval al renacimiento entre los siglos XV y XVI.  Lo anterior significó el cambio de una visión de mundo judeo-cristiana a otra racionalista y científica.

La época de los reyes se puede caracterizar brevemente bajo una concepción de mundo filosófica- teológica, medieval-aristotélica, centrada en lo divino (la fe) y la razón (basada en la autoridad racional filosófica), para explicar la realidad. Esta visión medieval está centralizada en la figura del  rey como representante de Dios en la tierra y por ende el que junto con la Iglesia Católica concentra todo el poder terrenal en la toma de decisiones.

Con el Renacimiento, se rompe con la visión de dogmatica y de autoridad, lo que implicó  el despegue de las ciencias naturales como la física, la química, la biología entre otras, así como su ampliación epistemológico y metodológico al campo de las ciencias sociales para el estudio de los fenómenos sociales donde se dieron aportes desde la  sociología (física social), antropología, economía, etc., por lo que la concepción de mundo se centra ahora en las necesidades del hombre, siendo ahora éste el centro del universo.

Con el desarrollo científico, técnico y social la relación (hombre-naturaleza) ya no es vista de forma armónica y de respeto, sino, como algo que debe ser dominado, descompuesto hasta sus entrañas para poder conocerla, transformarla y poseerla. Lo anterior determina el paso del antiguo régimen Feudal (estamentario), a un orden nuevo, que tendrá como ejes la racionalidad, la ciencia y el predominio del Sujeto Autónomo.

Con la ciencia al frente en el quehacer de la historia humana se introducen transformaciones en lo filosófico, científico, político, comercial y cultural; estimuladas por la invención y la innovación en las comunicaciones, medios de transporte, el control del tiempo, la invención de la máquina, entre otras cosas, caracterizaron el desarrollo durante el período del Renacimiento.

 

Desde el anterior cuadro fáctico, el paradigma moderno tendría sus orígenes en la civilización europea (la visión de Occidente) y se expandirá, por la vía de la conquista a los desconocidos territorios, imponiendo la cultura, en busca de recursos que permitieran expandir el mercado, hacia América, Asia y África.

Bajo estas perspectivas, se puede caracterizar esta etapa del renacimiento como:

  • La crítica “científica” sistémica al viejo orden
  • El dominio de las ciencias naturales a las ciencias sociales
  • Se introduce una separación total entre ser humano y naturaleza (objeto de dominio y estudio), así como se diluye el poder que hasta el siglo XV había ejercido la Iglesia.
  • Se establece modelos, leyes y casos de aplicación universal

 

En este sentido, el proyecto de la modernidad se construye de forma ambiciosa y revolucionaria con respecto del orden precedente, donde igualmente se detectan nuevas tensiones y contradicciones internas en su desarrollo.

Unos de los principales rasgos de la modernidad, se identifica por el predominio de la razón y la ampliación del dominio en el “universo humano”. También, por la transformación radical de los modos de existencia “tradicionales”, “atrasados” de tipo feudal como se mencionó en líneas anteriores, a partir de las oportunidades que ofrecería la ciencia y la tecnología (el maquinismo y la revolución industrial), como dos elementos centrales que revolucionaron los avances en la organización urbana, y el uso de las máquinas en las fábricas durante la primera revolución industrial.

En consecuencia, tres grandes aspiraciones caracterizan el pensamiento occidental moderno:

 

  1. La dominación de la naturaleza y su uso para el beneficio común de la humanidad.
  2. La paz perpetua (la construcción de un orden jurídico “global”) basada en el comercio, en la racionalización científica de los procesos de toma de decisiones y de las instituciones.
  3. La justicia social y la libertad, basadas en la generación de riqueza.

 

En este orden de ideas, se puede encontrar dos importantes pilares en la construcción del paradigma moderno: la regulación y la emancipación.

 

La regulación: (la sociedad regulada)

La cual se construye a partir del pensamiento de Maquiabelo con su propuesta del gobierno republicano “donde los ciudadanos puedan desarrollar la virtud cívica” (Maquiavelo citado por Singer, 2003) -conceptos que posteriormente se asumirán para la construcción de los nuevos estados nacionales en América- y Hobbes, ambos consideran la construcción del Estado, que permitiera garantizar la libertad y el orden social, esto solo podría lograrse mediante la autonomía y derechos del individuo al escindirse de su estado de naturaleza, los cuales deberían ser garantizados por medio de un orden jerárquico-legítimo y solo puede lograrse mediante el contractualismo (la voluntad general), es decir un contrato entre la ciudadanía y el Estado.

En este sentido Hobbes citado por Pousadela (2003) señala:

(…) el “contrato social” se define por una cláusula única, la cual establece que las relaciones entre individuos serán exclusivamente contractuales, excluyendo cualquier forma de ejercicio arbitrario de una voluntad sobre otra. Continua diciendo…Sin Estado no serían posible las relaciones contractuales interindividuales y asociativas: ni la sociedad ni el mercado (p. 14).

Con Jhon Locke conocido como padre del liberalismo hará su aporte a la construcción de esta modernidad enfatizando en la “razón humanista y la razón económica”, a diferencia de Hobbes, su visión se centrará en la concepción de la propiedad privada y el dinero, los cuales han sido conceptos centrales para el desarrollo del mercado capitalista actual.

El Estado que ya no debe inmiscuirse demasiado en la sociedad civil, o sea, en lo económico. Debe proteger la propiedad, o sea el mercado, y dejarlo que se desarrolle de acuerdo con sus propias leyes, pues es el encargado de distribuir los bienes y lo hace como con “una mano invi­sible”. Es la propuesta de Locke y de Adam Smith (Dri: 2003, 2-3).

Con Rousseau y su principio de comunidad, plantea la búsqueda de la esencia del hombre, quien en su estado natural, debería aspirar a su libertad, misma que se veía degrada por una época bajo presupuestos éticos y materiales que enajenaban al individuo de su propio estado de naturaleza y por ende de su libertad natural. Concebía la democracia como un gobierno directo del pueblo. El sistema que defendía se basaba en que todos los ciudadanos, libres e iguales, pudieran concurrir a manifestar su voluntad para llegar a un acuerdo común, “un contrato social”.

La crítica del ginebrino, se centraría en la sociedad burguesa y una minoría aristocrática capitalista de la época, quienes se beneficiaban bajo los principios de la propiedad de la tierra, junto con las crisis inflacionarias que vivió la Francia del Siglo XVII, lo que provocó  la desigualdad social y la acentuada crisis campesina.

A lo  cual Singer (2003) hace referencia, indicando:

(…) con la ruptu­ra de las antiguas redes de solidaridad social entre los campesinos y su reempla­zo por un creciente aislamiento individual, y finalmente el fenómeno creciente de la expulsión del campo y la búsqueda de mayores oportunidades en las ciudades, fueron todos factores determinantes en la transformación capitalista de las vastas áreas rurales que todavía seguían existiendo bajo una forma de producción, en muchos casos, típicamente feudal (p. 3).

La emancipación:

El desenvolvimiento industrial del Siglo XVIII, no alcanzó un desarrollo armonioso y recíproco en la sociedad europea, por lo que surgen otros pensadores quienes dirigen sus críticas al modelo económico del momento.

Hegel y Marx cuestionan el sistema capitalista imperante que solo beneficiaba a una sociedad clasista e implicó las crecientes desigualdades sociales frente a los beneficios que adquiriría la burguesía.

En este sentido Hegel propone el Estado ético: “…aquel Estado como plena realización de los seres huma­nos mediante una dialéctica que incorpora por vía de superación todos los logros de la historia, desde el derecho, pasando por la moral individual, para culminar en la eticidad, matriz de los valores más altos de la humanidad, ex­presados en el arte, la religión y la filosofía” (Dri: 2003, 2), lo que se consideraría la utopía hegeliana.

Por parte Marx, comienza su proyecto teó­rico precisamente con una crítica al Estado, la política y el derecho, estableciendo que mientras exista un Estado dictatorial, el hombre no tiene su libertad, ésta es más que superficial “…para la filosofía política marxista el Estado, cualquie­ra que sea su forma o su régimen de gobierno, nunca deja de ser un mal, necesa­rio e inevitable en la sociedad de clases, pero mal al fin.” (Borón: 2003, 32).

Las ideas de la ilustración,  junto a  las críticas de los anteriores pensadores, se sobrevienen diferentes acontecimientos que marcan importantes cambios y transformaciones desde el punto de vista ideológico, que inspiró diferentes movimientos sociales, entre ellos la Revolución Francesa (1789), la independencia de los Estados Unidos (1776), entre otros, lo que significó el paso del despotismo ilustrado a los nuevos estados nacionales.

La Noción de Civilización y la idea de desarrollo

Las implicaciones del “descubrimiento” hacia el nuevo mundo, articularon el encuentro con el Otro desde el punto de vista (humano, cultural, geográfico), el cual se expresa y representa con la construcción del  caníbal (el que puede devorarnos).

Ello implica que el Occidente europeo se posiciona y se construye a sí mismo como  centro geopolítico y lugar de enunciación privilegiado, como lo describen: las cartas y crónicas de Indias, la reflexión teológica, filosófica  y jurídica, las bulas papales y evangelización (Dios “está” en/con Occidente) y las representaciones cartográficas de los navegantes.

Es decir, al proyectar su cultura sobre el “vacío” descubierto, Occidente establece un dominio material y epistemológico sobre los nuevos territorios y pueblos, de ahí que se defina al Otro a partir de:

  • Su distancia geográfica (próximo/lejano).
  • Las diferencias lingüísticas (balbuceo = barbarie)
  • Las diferencias culturales con respecto de Occidente (escritura, el derecho, las formas de producción).
  • La “ausencia” de civilización.
  • La feminización del territorio y de los sujetos colonizados: deben ser conquistados, penetrados, poseídos, vestidos con la civilización.

 

América se convierte en un espacio de dominio, ilimitado, en un objeto de deseo del capitalismo naciente en el siglo XV. Lo anterior origina desde lo eurocentrico dos tipos de representación:

El caníbal: Aquí se refuerza las premisas de la modernidad, por un lado se comprueba la “superioridad” de Occidente sobre el otro, el indígena en tanto bárbaro, debe ser  desarrollado, modernizado o extinguido, lo anterior se caracterizaría a partir de:

  • La presencia casuística permite a conquistadores y juristas de la Corte justificar la Conquista (y el exterminio de los bárbaros).
  • Al cumplir una  función ideológica: la cual justifica la explotación del trabajo, la mano de obra y las riquezas americanas.
  • Posibilitar la ocupación, la expansión y la presencia colonial, ante la amenaza del enemigo de la civilización, de la religión, del mercado, de la Corona (en suma, del poder moderno).

 

El buen salvaje: es la representación idílica de la misión civilizadora y se caracteriza como el que:

  • Vive en medio de la abundancia material (infinita), pero también de vacíos culturales que deben ser llenados (falta de propiedad, de Estado, de dinero, de leyes, de ciencia).
  • Intelectualmente, es un niño que debe ser educado, protegido y tutelado por el hombre occidental moderno.
  • Satisface la nostalgia del paraíso perdido, profundamente arraigada en la cultura occidental (europea).

Esta visión eurocéntrica, que produce al caníbal amenazante y al “buen salvaje” dócil y familiar, es funcional al proyecto colonialista moderno.

Pero este proceso, se fundamenta en la colonialidad y razón imperial jurídica, lo que implica entre otras cosas, a) la colonialidad-moderna donde necesita al caníbal, el Otro amenazante, para construir su razón jurídica: “el imperio viene a imponer la paz y a proteger al inocente”, b) La Corona española crea un dispositivo legal (Leyes de Burgos y el Requerimiento) para definir quiénes eran caníbales (y someterlos) y quiénes no.

Esto se vuelve contradictorio cuando el Otro se da cuenta en sí mismo y considera que: c) El canibalismo imputado a los indígenas se invierte: la empresa colonial-moderna se transforma en una cuestión de consumo de las fuerzas de trabajo humano (bajo la forma de producción de la encomienda) y expansión de la frontera imperial y d) La fórmula del canibalismo designa más una resistencia a ser incorporado al sistema de producción, que una práctica antropofágica real. Es decir, se trataba de una coartada jurídica del pensamiento occidental moderno. ¿Quiénes era entonces los Bárbaros?

Dada la crueldad y forma deshumanizada del proceso colonial, se platea otra variante de la colonialidad-moderna fundamente en la producción de una razón imperial justificativa. Lo anterior lleva al debate entre Bartolomé de Las Casas y Ginés de Sepúlveda, y los aportes de Francisco de Vitoria, en torno a la humanidad del indio y la trascendencia de su alma, lo que acabó forjando un nuevo derecho colonial en los siguientes términos:

  • A partir del derecho del inocente o paradigma tutelar del imperio
  • Al definir el derecho de intervención colonial en cualquier Estado, para proteger a los inocentes y resguardar sus derechos naturales.
  • Incluso, el discurso humanista de Las Casas, crítico de la Conquista, confiere  un poder tutelar a la Iglesia, lo que amplía el otro dominador más sobre el dominado.
  • Lo que no deja de constituir una paradoja moderna: pues estos criterios jurídicos se fundan en los derechos humanos, pero también la razón imperial para continuar con la imposición de una religión e imposición de una cultura.

 

La imagen del caníbal hace de América un lugar de deseo (cultural-económico) y un lugar de dominación (político-jurídico).

Esta imagen de barbarie también será expresada en la cartografía, es decir la necesidad de cartografiar geográfica, política y culturalmente a los Otros, o bien, a los objetos/mercancías de deseo, fue una característica propia de las potencias  imperiales  y de la modernidad colonial, que aún pervive en nuestros días, pues para nadie es un secreto que Estados Unidos ha venido posicionándose estratégicamente sobre los yacimientos de petróleo y recursos naturales más importantes alrededor del mundo como lo demuestra en su página el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica http://www.geopolitica.ws/home.php (ver mapa), es decir el proceso cartográfico se repite en el contexto actual, en busca de las riquezas más importantes que permita al país del norte posicionarse sobre los recursos que entran en escases en el siglo XXI.

Bibliografía

Borón, Atilio. “Filosofía política y crítica de la sociedad burguesa: el legado teórico de Karl Marx”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 289-328.

Dri, Rubén. “La filosofía del Estado ético. La concepción hegeliana del Estado”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 213-245.

Jáuregui, Carlos (2008). Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropofagia cultural y consumo en América Latina. Madrid: Iberoamericana-Vervuert. Pp. 43-131.

Kersffel, Daniel. “Rosseau y la búsqueda mítica de la esencialidad”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 401-411.

Pousadela, Inés. “El contractualismo hobbesiano”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 365-379.

Santos, Boaventura (2003). Crítica de la razón indolente. Bilbao: Desclée de Brower. Pp. 49-132.

Singer, André. “Maquiavelo y el liberalismo: la necesidad de la república”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 353-363.

Várnagy, Tomás. “El pensamiento político de John Locke y el surgimiento del liberalismo”, en Borón, Atilio (Comp.)(2003). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO. Pp. 41-76.

Elaborado por:

Luis Diego Guzmán Badilla

Referentes del Pensamiento Latinoamericano:

La visión Nacionalista, Antiimperialista y Latinoamericanista de nuestra región.

Introducción:

El marco conceptual en el cual se fundamentan y construyen los Estados Nación en las ideas e ideologías a nivel económico, político, social y cultural en América tiene su referente en las formas civilizatorias Euro-centristas.

La contextualización de las ideas adoptadas se puede ubicar en el último cuarto del siglo XVIII (1789), entre otras cosas, sustentadas en las ideas progresistas de la Revolución Francesa (RF) y de la Ilustración (libertad, igualdad y fraternidad) ideas modernas del liberalismo político y la visión economicista del libre intercambio.

A partir de lo anterior, Francia se llegará a convertir en el modelo de organización política, en la organización republicana, la división de poderes, la elección de autoridades y de donde se derivarán de su carta magna la constitución fundamental de los principios, derechos y deberes de los Estados Nación en América, es decir Francia será vista como el polo civilizatorio.

En este sentido, la ideología liberal pasa a ser el constructo social a nivel económico del libre intercambio, el libre albedrío y la libertad individual se convierte en el eje del pensamiento autónomo de los individuos. A partir de ello, surgen conceptos como desarrollo y modernidad como parte de la expresión de las aspiraciones del desenvolvimiento social. En consecuencia, son las ideas del capitalismo y de la burguesía dominante las que se instituyen como referentes de clase social Oligárquica en el nuevo mundo y que se examinarán a continuación:

Desarrollo

En América la forma de reproducir tales ideas, pasa por los procesos colonizadores de las potencias centrales europeas (ibéricos, ingleses, franceses) mediante el desarrollo de una raza criolla en el continente quienes se asientan en los nuevos territorios y empiezan el proceso civilizatorio bajo las ideas independentistas y que se ven permeadas por las ideas de la ilustración y la Revolución francesa.

En este orden de ideas, el liberalismo será la ideología de los sectores “progresistas” latinoamericanos durante el siglo XIX  y principios del XX, vale decir, que los progresistas liberales buscaban modernizar a América y conseguir el “progreso” bajo el marco civilizatorio europeo. Serán entonces los criollitas mestizos quienes asumirán en América Latina dicho rol como parte de su ideario independentista.

Desde la anterior perspectiva, es importante puntualizar que de las derivaciones culturales heredadas, entre ellas, la idea de progreso entraña la necesidad de “civilizar a quien sea ajeno al modelo europeo”, aludiéndose al concepto de civilizar a todos los salvajes del continente, quienes serían incorporados desde el punto de vista moderno y liberal dominante, ideas que serán compartidas por el propio Simón Bolivar, quien en la “Carta de Jamaica” se refiere al nuevo mundo y al “Americano Meridional” como un territorio desconocido, en el cual los españoles criollos no tenían ningún derecho, no sabían administrar el Estado y no tenían virtudes políticas para la democracia, en este sentido señala:

“Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el estado es débil y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan, las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los enemigos las animan para triunfar por este fácil medio. Luego que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces seguiremos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a que está destinada la América Meridional; entonces las ciencias y las artes que nacieron en el Oriente y han ilustrado la Europa, volverán a Colombia libre, que las convidará con un asilo”.

No obstante se deja entrever en el pensamiento de Bolivar, su declinación en la no formación de monarquías para América Latina, sino que propone pequeñas naciones republicanas con sistemas paternalistas al estilo inglés. Habla entonces de la conformación de una confederación de estados autónomos, unos 17 Estados donde cada cual escoja sus autoridades de tipo vitalicio y no hereditario, organizado bajo la división de poderes.

Dentro de este modelo adoptado se encuentran en América dos tendencias en pugna  por el poder, los liberales y los conservadores. Los liberales que apoyaban la idea de progreso, desarrollo y modernidad, y los conservadores como nostálgicos del régimen colonial y sus formas de explotación de la fuerza de trabajo.

Con la constitución de los estados nacionales, los liberales llevan a cabo su proyecto modernizador y en el contexto mundial se da el desplazamiento del Imperio Británico por parte de los Estados Unidos de América quien viene a convertirse en la nueva potencia dominante en el continente, después de la Segunda Guerra Mundial (1945) cuando los países europeos quedan devastados.

En consecuencia, la expansión norteamericana en América Latina se lleva a cabo mediante un conjunto de acontecimientos y hechos políticos e ideológicos que van configurando algunas formas de resistencia en la región como por ejemplo la invasión filibustera en Centroamérica en 1855, la guerra contra México y la secesión de la mitad de su territorio en 1865, la guerra hispano-cubano-americana en 1898, la disputa con Gran Bretaña en el desplazamiento de las inversiones británicas en el petróleo y algunos recursos minerales como el oro, el cobre, entre otros.

En este contexto las nuevas aspiraciones coloniales de los Estados Unidos sobre Cuba y Puerto Rico, hacen reaparecer algunas formas de recolonización como las aspiraciones francesas por dominar México o bien la restauración colonial sobre República Dominicana, no obstante la nueva potencia tomará un importante peso en la región.

En este contexto encontramos entonces el pensamiento de José Martí quién a diferencia de Bolivar e inspirado por la independencia cubana su idea sobre América Latina se centra en “encontrarnos a nosotros mismos, nuestras propias ideas y le llama Nuestra América” y advierte el cuidado que la región debe tener con el Gigante de las Siete Leguas (Estados Unidos), por su expansión dominante en el continente y se refiere a ello al señalar:

América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país (p. 2)

Sin embargo, Martí  vive en un contexto en el cual los Estados nacionales ya están estructurados a mediados del siglo XIX y su crítica se dirige hacia aquel sector de liberales tradicionales de conciencia nordomanía de intelectuales y políticos que proponían “seamos como los EEUU” construyendo un tipo de Estado bajo ideas modernizadoras de las cuales él discrepa.

En el pensamiento de Martí también está plasmada  la discusión sobre la contraposición civilización-barbarie. Él se declara partidario de la barbarie, se identifica hacia lo natural, reivindicar a aquellos sectores que están vinculados con lo natural. Esta forma de pensar podríamos denominarla como un demoliberalismo como corriente cercana al socialismo: apostar por los pobres de la tierra”, los indios, los negros, es decir “los naturales”, pudiendo ubicar el pensamiento de Martí como “nacionalista, antiimperialista, latinoamericanista”, y subraya que el problema del desarrollo se logra conociéndonos a nosotros mismos.

En este mismo contexto de la lucha antiimperialista encontramos la figura de Augusto Cesar Sandino en contraposición al período del afianzamiento de la hegemonía norteamericana sobre América Latina una vez dada la decadencia del colonialismo europeo. Bajo la política del “Big Stick”  el gran garrote y “América para los americanos” bajo la expresión de la doctrina Monroe expuestas en 1823, así como la política del buen vecino de Franklin Roosevelt, América Latina se convierte en el patio trasero de los EEUU.

La influencia ideológica que marcará a Sandino en su pensamiento, será la revolución de los bolcheviques en Rusia (1917) y la revolución mexicana agraria y antiimperialista (1910-1917). Este contexto se verá complementado con la crisis del proyecto de los liberales latinoamericanos a raíz del surgimiento de intelectuales cuestionadores de dicho proyecto.

En este orden de ideas, se puede señalar que culturalmente en América Latina en esta etapa de dominación norteamericana, en contraposición, se desarrolló un pensamiento también nacionalista, antiimperialista y latinoamericanista en donde encontramos otros pensadores como José Enrique Rodó en Uruguay, Vasconcelos en México, Haya de la Torre y Mariategui en el Perú, quienes abogaban por la búsqueda de lo propio y que ideológicamente las tendencias se situarían en un enfoque socialista, anarquista, comunista, teosófico y la masonería en ciertas latitudes del continente, dado que Estados Unidos empezaba a convertirse en el modelo de los sectores medios y altos.

La lucha de Sandino puede entonces caracterizarse como nacionalista y antiimperialista contra la intervención norteamericana, respaldado por campesinos, pequeños propietarios, algunos intelectuales y estudiantes, además del movimiento comunista, quien posteriormente le quita el apoyo. Estados Unidos sale de Nicaragua, pero al quedarse sin apoyo Sandino, es traicionado y mandado a matar en 1934 por la guardia Nacional de Anastacio Somosa García.

Aunque no se puede entender el pensamiento de Sandino bajo una estructura sistematizada, en sus documentos queda plasmada su necesidad de lucha por las causas de los más necesitados, su referente entonces será lo popular como persona humilde, no obstante su pensamiento se ubica en el referente demoliberal  o liberalismo crítico, en el cual su dimensión resalta lo racial y cultural en oposición al mundo anglosajón, donde la lucha de liberación “trasciende fronteras” y es de toda nacionalidad hindo-hispánica. En fin revive el sueño de Bolivar de la unión Hispano-América-Oceano, es decir buscar formar una sola nación en la América Hispana bajo la égida de la fraternidad universal, pero para ello señala, “Cualquiera que sea el resultado final de la lucha, Nicaragua ha trazado el camino práctico que deben seguir nuestros pueblos si quieren liberarse de la opresión imperialista” (p. 81).

Conclusiones:

La imposición del pensamiento ideológico, económico, político y cultural impuesto por los países Europeos (ibéricos, ingleses  y franceses) mediante su visión liberal progresista de las burguesías dominantes ha sido el referente para el desarrollo del pensamiento en América de los sectores liberales criollistas dadas sus aspiraciones independentistas, donde Francia se convierte en el polo Civilizatorio.

Posterior a la segunda guerra mundial, emerge en América una nueva potencia colonial, los Estados Unidos con políticas de dominación de tipo geoestratégico y control sobre la región, no obstante dada la crisis del modelo liberal, en América Latina un grupo de pensadores críticos en contraposición a dicho modelo como Bolivar, Martí, Rodo, Maritegui, Sandino, entre otros, han construido un pensamiento Latinoamericanista en contra de la dominación norteamericana como nuevo hegemón en la región.

Esto permitirá que nuestros países se identifique con una forma de pensamiento de corte nacionalista, latinoamericanista y antiimperialista que busca un desarrollo a partir de lo propio y no adoptando modelos externos.

Bibliografía de consulta:

Carta de Jamaica. Disponible en Internet en:  http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/bolivar/

Nuestra América. Disponible en: https://docs.google.com/fileview?id=0B0taPv_rY2DqMjY1MzE0NDMtYWJlNi00NmNhLTgwYzMtY2E4NDc2OWY2MWE1&hl=en

Rafael Cuevas Molina. (2007). “El nacionalismo antiimperialista latinoamericanista de Sandino”, en Sandino y la intelectualidad costarricense –Nacionalismo antiimperialista en Nicaragua y Costa Rica (1927-1934). EUNED. San José.  Pp. 62-94. Disponible en: http://www.una.ac.cr/bibliografia/libros_novedades.htm

Posteado por: dguzmanb | 24/11/2010

Recursos educativos y medios didácticos

http://www.youtube.com/watch?v=oOZ9rMHwjcI

El anterior enlace les permite acesar el video que ilustra el tema sobre los recursos educativos…Espero les sea de utilidad.

Elaborado por:
Lic. Luis Diego Guzmán Badilla
Sociólogo

Retos de la Educación Superior
en el Marco de las Tendencias Globalizadoras

El presente trabajo tiene como fin establecer algunas líneas de explicación acerca de algunas tendencias que se derivan del modelo económico neoliberal y que inciden directamente en el desarrollo de los sistemas educativos en América Latina, propiamente en la Educación Superior. Por ello, las interrogantes que motivan este ensayo son: ¿Cuáles son las tendencias generales de la globalización y como se expresan en los sistemas educativos latinoamericanos?, ¿Cuáles son los retos de la educación superior para el desarrollo de América Latina? ¿Qué conclusiones se visualizan al respecto?

1. Introducción:

El contexto Latinoamericano

Los procesos de reestructuración de las economías Latinoamericanas a partir de la década de los 90´s, responden al proceso de globalización, que entre otras cosas busca la especulación de los flujos de capitales, la incursión de las empresas transnacionales (IED) en busca de mano de obra más barata mediante sistemas de deslocalización productiva y flexibilización laboral, con el fin de estandarizar los procesos económicos en nuestros países, para ello, han dispuesto todo una estrategia de apertura de mercados en la región, lo cual implica transformaciones en la forma y funcionamiento de las estructuras de los estados-nación en América Latina.

La tendencia a la homogenización del pensamiento único en las regiones latinoamericanas transforman lo económico, político, social, cultural y educativo con el fin de reafirmar en las subjetividades colectivas el sentido común del mercado consumista.

En dicha década, organismos internacionales como la OMC, el FMI y el BM, establecieron un conjunto de políticas mediante el consenso de Washington, que entre otras cosas, buscaba la redefinición de los sistemas educativos en la región, permitiendo la incursión de la educación privada para ocupar espacios rentables dentro de la educación pública. En consecuencia, en dicho decenio se experimenta la masificación de la matrícula escolar tanto en la educación pública como en la privada.

2. Desarrollo
Tendencias Generales de la globalización

A partir de dicho escenario, se pueden identificar dos tendencias generales contrapuestas pero que operan de forma simultánea, una en el campo educativo y otra en el ámbito social. La primera se refiere a la extensión de los años de la escolaridad, obligatoria, junto con la inclusión gradual de la educación secundaria a este régimen, cuyo fin era ampliar los conocimientos de toda la ciudadanía. Lo anterior significó políticas orientadas a solventar el acceso de niños y niñas al sistema escolar, su permanencia para completar el nivel medio, que aprendan, así como la igualdad en los logros educativos como una meta política para el desarrollo de la región.

Como resultado de las políticas implementadas se genera una masificación de la educación con la ampliación de la matrícula la cual muestra un crecimiento importante tanto en la educación pública como privada, por lo que “en el decenio de los noventa la educación en general llegó a crecer un 230% en América Latina al 2003” (Diapositiva 9, presentación de Cuevas).

En el plano social, se evidencia la incapacidad de los Estados Nación para establecer políticas públicas eficientes para alcanzar dichas metas y se acentúan varios fenómenos que inciden negativamente en el desarrollo de la región como por ejemplo: el “crecimiento de la pobreza”, que provoca la marginación de muchas familias dadas las pocas oportunidades laborales y “la desigualdad e inequidad” al no contar los ciudadanos con oportunidades de movilidad social. Algunos datos reflejan esta situación en cuanto a las oportunidades de trabajo que ofrece la región, donde se evidencia que “los adultos entre los 25 y 60 años, solo el 36% pertenece a la población económicamente activa, el restante 64% se han podido incorporar el mercado informal, es decir tres de cada cuatro trabajan o buscan trabajar, mientras que dos de cada tres pertenecen a la población económicamente activa” (SITEAL, 2007: 40).

Lo anterior, evidencia las pocas oportunidades laborales de las familias latinoamericanas de tener un trabajo estable y bien remunerado, la tendencia desigual aquí a la inestabilidad económica es una causa que incide directamente en las posibilidades de acceso y permanencia en la educación primaria, secundaria o terciaria de los y las estudiantes.

Con respecto al rol de los estados-nación en el Desarrollo de los países de América Lantina, Ernesto Ottone, señala:

… la desigualdad que la región arrastra desde sus orígenes y que se relaciona con las características propias que asumió la colonización…produjo procesos parciales de protección social que apenas lograban incluir a sectores medios y populares urbanos…Un conjunto de discriminaciones étnicas y de género entre otras mantuvieron a amplios sectores de la población excluidos (SETEAL, 2007:32)

En el actual modelo neoliberal, las anteriores problemáticas de tipo socioeconómico en América Latina, se identifican además con un conjunto de factores estructurales y sistémicos en los Estados de la región que tiene que ver entre otras cosas, con la baja calidad de la representación política, es decir, hay una pérdida de credibilidad en la capacidad política representativa de establecer propuestas eficaces de mediano y a largo plazo, el débil marco institucional de las políticas públicas para ofrecer respuestas inmediatas a las nuevas necesidades ciudadanas y el acceso diferenciado en la participación ciudadana en dichas políticas, así como en la toma de decisiones las cuales se encuentran centralizadas en las élites políticas y ciertos sectores dominantes locales y globales.

Las asimetrías del nuevo modelo neoliberal, la implementación de las políticas públicas se particularizan solo aspectos específicos para el combate contra la pobreza y la desigualdad, lo que evidencia la falta de interés estatal para abordar la problemática desde un punto de vista más integral en las relaciones de causa y efecto entre las diferentes fenómenos sociales que se acentúan en la región.

Como se puede observar, desigualdad y pobreza han sido dos tendencias persistentes y que se amplían más a partir de las políticas neoliberales, limitando las posibilidades que tienen las familias para enviar a sus hijos a estudiar.

Ruben Katzman en este sentido señala “…en este contexto, recae sobre las familias la responsabilidad de cumplir su parte en el pacto con la escuela. Garantizar las condiciones para que sus hijos puedan estudiar implica salir a competir por escasos lugares, y en una gran desigualdad de condiciones». (SITEAL: 2007, p. 51).

Como consecuencia de lo anterior, el mercado de trabajo de la región se polariza entre grupos de ricos y pobres, haciendo la salvedad que cada país tiene sus propias particularidades en la composición de clase social, pero la tendencia del modelo neoliberal está muy marcada en la acumulación de capital en muy pocas manos, es decir, no permite una distribución equitativa de la riqueza.

¿Cómo se expresan las tendencias en el sistema educativo Latinoamericano?

Este tema se dimensiona aún más no solo en la poca capacidad económica que tienen en la actualidad los y las estudiantes de permanecer en los diferentes niveles de la educación (primario, secundario y terciario) en los países de la región, sino que además se expresan otras tendencias directamente en los Sistemas Educativos, como la deserción estudiantil, como consecuencia de la integración de los discentes a actividades laborales para poder financiar sus estudios o bien la conformación de grupos ampliados de familias para poder hacer frente a las diferentes necesidades económicas de los hogares es uno de los obstáculos para el desarrollo educativo Latinoamericano.

En este sentido Ana Pereyra en su informe al programa de SITEAL (2007) señala:
“No todas las familias tienen las mismas oportunidades de relacionarse con las esferas proveedoras de recursos, esta relación se ve determinada por el capital (cultural y económico) que la familia posee…En la región ha sido creciente el debilitamiento de la capacidad de protección social de los Estados. Las familias cuentan cada vez menos con el estado y la sociedad civil como proveedores de recursos y cada vez más dependen del mercado” (p.30).
Se desprende de lo anterior, que el modo en que las fami¬lias articulan sus recursos con las oportunidades que ofrecen los mercados de tra¬bajo en cada contexto es determinante del nivel de bienestar que permite crear las condiciones para que cada niño o adolescente pueda acceder a una educación de calidad.

Junto con todo el anterior escenario socioeconómico de la región, el fenómeno de la privatización es otra tendencia mundial que repercute en América latina, y que se expresa igualmente en el subsistema educativo de varias formas.

La privatización en la educación y de la educación

Los procesos de privatización en la región, es otra tendencia que influye directamente en la redefinición de los sistemas educativos y que de alguna forma se interrelaciona con lo hasta ahora expuesto.

Los argumentos establecidos por el modelo neoliberal como cuestionamiento de la educación superior pública, señalan que esta es masiva y la lleva a perder calidad, además se pierde tiempo en actividades políticas, o en general, no académicas, que no logran vincularse a la empresa o la producción, es hipercrítica y administrativamente lenta.

En este orden de ideas, debe quedar claro que los fines de la educación privada se vinculan a los intereses del mercado como medio de producción para generar ganancia, lo cual dista en gran medida de los fines de la educación pública como “… un bien público que sirve a toda la sociedad y no como un bien privado que sirve sólo a algunas personas o empresas…” (SITEA Cap. II, 2007: 14).
La privatización, entonces genera un nuevo entorno moral de productores y consumidores. Esto provoca que la educación se transforme en una “mercancía” propiedad de personas concretas y de sus empleadores (a los que también beneficia), en lugar de beneficiar a la sociedad en su conjunto.
La forma importante como han crecido desde los años 90´s los centros educativos privados en la región, deja claro que el concepto de educación privada, está sustentada en la concepción del modelo empresarial donde lo más importante es la eficiencia, eficacia y la calidad, es decir, se destaca como incentivo la competencia en función y criterios del mercado.

¿Cómo se expresa la privatización en el contexto regional? de forma encubierta con el uso de términos como “reforma del estado”, “competencia”, eficiencia y eficacia, calidad, mejora de los centros educativos, etc. Con el paso de los años se han encontrado con una resistencia social que los ha obligado a optar por estrategias más disimuladas o con otros términos para evadir la crítica de los actores sociales como sindicatos, maestros, etc. En este sentido, se pueden diferenciar dos tipos de privatización en los sistemas educativos, la endógena y la exógena
.
La endógena, su fin es importar ideas, métodos y prácticas del sector privado al sector público y la exógena se sustenta en la apertura de servicios para la privatización como por ejemplo las concesiones o contrataciones, es decir, que algunas empresas privadas se hagan cargo de la educación.

Las modificaciones en la educación pública se han enfocado en la organización, la gestión y estructuración del sistema educativo, ello implica un reto para adaptarse a las nuevas necesidades del entorno, la forma en cómo se prestan ahora los servicios y el diseño de los planes educativos, también cambian las formas de evaluar y juzgar los logros de los estudiantes y del docente. Complementario a lo anterior, las formas en que se llevan a cabo las privatizaciones en la educación pasan por varias facetas, pero principalmente por la supuesta “reforma del estado”, que entre otras casas implica la participación de las empresas privadas en el ámbito público de la educación, se incluyen aquí también a las ONG´S, mediante prácticas como el asesoramiento, la consulta, la investigación y las evaluaciones, que permiten de alguna forma la comercialización del sector, es decir, las características en las tendencias privatizadoras se encaminan entonces en considerar la educación pública como un bien privado, rentable y de ganancia.

Es importante recatar aquí el papel que asume el Estado, su reconfiguración pasa por: un gobierno a la gobernanza (del gobierno de un Estado unitario a la gobernanza a través de objetivos y supervisión). Hablamos de un ‘descontrol controlado’, la lectura de SITEAL 2007 en su capítulo III lo define como “El establecimiento de una nueva forma de control por parte del Estado -el cual, al mismo tiempo, abandona sus controles sobre los servicios públicos, en su lugar, se trata de un nuevo modo de control (descontrol controlado: mediante el uso de contratos, objetivos, supervisión de resultados para “dirigir” de lejos)” (p.51).

En síntesis ¿cuál ha sido el efecto de las privatizaciones en el subsistema educativo a nivel regional y como parte de las políticas neoliberales?, este se expresa en: a). El derecho de los padres de elegir a cual tipo de educación desean mandar a sus hijos, generando una diferenciación de acceso a la educación y de las mejores oportunidades para unos más que para otros, lo que no permite igualdad de condiciones, b). También diversifica la impartición de la educación local, es decir, ahora son más los actores interesados en la rentabilidad del negocio, c). La financiación per-cápita se condiciona o sea los centros educativos eligen solo aquellos estudiantes que son provenientes de zonas urbanas y provenientes de familias con mejores capacidades económicas, d). Se transfiere responsabilidades de la gestión al sector privado y el Estado es un mero supervisor, e). El financiamiento educativo se hace compartido entre los centros escolares públicos y privados para la gestión, y f). Se establece toda un base de mercadotecnia dirigida a padres de familia y electores como parte del marketing publicitario.

Como parte de los procesos de “reencaje” que se pueden establecer dentro del subsistema educativo, es el encaminado al “cambio cultural”, es decir, desarrollar una cultura orientada a los resultados, lo que implica una redefinición de las identidades educativas hacia nuevas formas cliente-consumidor y competidor-gestor. En este sentido el Director educativo pasa a asumir funciones de un gestor empresarial, el profesor se convierte en un simple técnico, se encamina hacia la diferenciación en la preparación docente, la naturaleza del desarrollo profesional y su acceso a él, a las condiciones de los contratos y de las retribuciones del personal docente y sus salarios estarían condicionados al desempeño de éstos bajo el concepto de “calidad”.

La incursión de la educación privada en la región ha generado también un fenómeno de fragmentación entre la educación pública y privada la cual se ha expresado en una desigualdad en las oportunidades de acceso entre un sector y otro, principalmente porque la parte privada se ha perfilado a la recepción de estudiantes mejor acomodados de las zonas urbanas, SITEAL (2007) indica en este sentido que “si se considera en forma conjunta los niveles inicial, primario, medio y superior se observa que el sector privado cubre al 19% de la matrícula. Sin embargo, este alcance del sector privado sólo se registra en las áreas urbanas. En las áreas rurales, la oferta privada sólo llega al 4%” (p. 4), es decir, el sector público se ha encargado de asumir a una gran mayoría de los estudiantes de zonas rurales, principalmente aquellos de núcleos familiares con muy bajos ingresos y con un perfil muy desigual, donde resaltan importantes disparidades sociales desde las conformaciones familiares de la cual provienen, vale decir, núcleos familiares desintegrados donde la mujer es jefe de familia y por lo tanto asume el peso económico del hogar o bien la conformación de grupos de familias ampliadas donde todos deben asumir un rol laboral para poder subsistir y que los mismos estudiantes se paguen los estudios.

En este sentido la autora Ana Pereyra en su informe de SITEAL (2007) se refiere a esto por ejemplo en el nivel secundario al señalar:

“El acceso universal al nivel secundario donde los estudiantes con menores recursos logren completar el nivel medio y alcanzar los mismos conocimientos que sus pares mejor posicionados en la estructura social que asisten a otras escuelas públicas o privadas no depende sólo de políticas educativas acertadas orientadas a una relación óptima entre el contexto social y las escuelas, sino también del ejercicio de políticas redistributivas y sociales que les posibiliten a esos estudiantes asistir a la escuela sin tener que emplear gran parte de su tiempo en trabajar para complementar el ingreso de sus hogares” (p. 18).

Retos de la educación Superior Pública

Retomando algunos crierios de Boaventura De Sousa Santos, señala tres contradicciones que generaron las crisis de las universidades públicas:

“La crisis de hegemonía, resultante de las contradicciones entre las funciones tradicionales de la universidad y las que fueron atribuidas durante el siglo XX. La crisis de legitimidad, por el hecho de haber dejado de ser la una institución consensual, frente a la contradicción de entre la jerarquización de los saberes especializados y la crisis institucional, que es la contradicción entre la reivindicación de autonomía en la definición de valores y objetivos de la universidad y la presión para someterla a criterios de eficiencia y productividad empresarial o de responsabilidad social” (Citado por Rivera 2006, Sousa, 2005: 308).

Sin embargo, lo anterior plantea como parte de los retos de las universidades públicas en América Latina, entrar en una profunda autoevaluación que les permita llevar a cabo cambios institucionales importantes en tres dimensiones: la formación, la investigación y la extensión, con el fin de promover la innovación, la internacionalización solidaria y cooperativa a partir de su propia realidad inmediata a partir de la transdiciplinariedad con otras áreas nuevas de conocimiento y saberes.

Ello implica en sus esfuerzos una articulación entre la investigación y la docencia, es decir, los y las docentes tienen la responsabilidad no solo de capacitarse, sino que además en su formación personal tener una disciplina en el campo de la investigación.

Desde el punto de vista investigativo, las universidades públicas deben desarrollar la capacidad de identificar aquellos conocimientos que estén fuera del centro de estudios, que les permita encontrar nuevos aliados en las clases popular, significa vincular las universidades con su contexto inmediato en el campo de la investigación y dando espacios a estos sectores a partir de su inclusión en programas y proyectos de educación popular.

Por otro lado, retomar dentro de sus objetivos educativos los programas de extensión con una perspectiva solidaria y cooperativa con los diferentes actores sociales, y a partir de los conocimientos extraídos les permita a las comunidades desarrollarse económica y socialmente en armonía con su entorno inmediato, para ello los programas de autogestión y cogestión son importantes herramientas.

El compromiso social de las universidades latinoamericanas debe contemplar en su conformación curricular carreras en las diferentes áreas de conocimiento que respondan a una sociedad multicultural y diversa, dando espacios compartidos en los conocimientos y saberes. Asimismo, las universidades deben estar vinculadas con los otros niveles escolares de nivel básico y secundario, que permita una articulación entre los fines educativos en los diferentes niveles y en la medida de lo posible proyectarse en los mismos.

Además importante, que en el ejercicio de dichas políticas redistributivas y sociales, también estén encaminadas a generar un equilibro entre las oportunidades que ofrece la educación privada y la pública, donde los y las estudiantes de escasos recursos puedan competir en igualdad de condiciones con sus pares de las privadas, en un mercado laboral que tiende a la exclusión. Lo anterior implica además, una inversión importante en la educación pública para mejorar infraestructura, recursos educativos, didácticos y tecnológicos, entre otras cosas, es decir, la búsqueda de una educación de calidad, para que los futuros ciudadanos gocen de una mejor calidad de vida.

Por tanto, los sistemas educativos de la región deben encaminarse a rescatar las propuestas de investigación y extensión que caracterizó a las universidades públicas previo al modelo socioeconómico de los 90, a pesar de sus limitaciones. El papel que éstas puedan lograr en el análisis de las realidades socioeconómicas de la región desde una visión más integral para abordar las distintas problemáticas de forma articulada, con cada unos de los subsistemas de la estructura política, económica, social, cultural y educativa permitirá encontrar las soluciones a las actuales y nuevas problemáticas provocadas por los procesos globales y su políticas de poco alcance.

El modelo económico de desarrollo lo que ha propiciado es una fragmentación de las sociedades en América Latina, que no permite dichas articulaciones, tal vez porque no le sirve que éstas desigualdades e inequidades sean resueltas pues su fin es mantener y refirmar los mismos mecanismos de dependencia y dominación en la región.

3. CONCLUSIONES:

Algunas conclusiones resultantes de lo anteriormente expuesto son:

Con el nuevo modelo de desarrollo neoliberal persisten y se acentúan tendencias que generan nuevas problemáticas en la región, la desigualdad y la pobreza crean un efecto multiplicador negativo en otros sistemas de la sociedad, incluyendo el subsistema educativo.

El Estado pierde su rol fundamental en la conducción general del proceso social, económico, político y educativo, subordinándose a los intereses de los grupos hegemónicos transnacionales, dando espacio a la empresa privada visualizar a la educación como un nicho de mercado y productivo por medio del cual se puede generar ganancia.

Los procesos de privatización se expresan de forma encubierta en la educación pública haciéndose valer de términos como “reforma del estado”, “competencia”, eficiencia y eficacia, calidad, mejora de los centros educativos, entre otros, lo cual ha llevado a un acceso diferenciado entre los y las estudiantes que pertenece a zonas urbanas y rurales.

Las oportunidades de empleo y de movilidad social en la región son dos elementos indispensables para que las familias tengan las condiciones económicas y poder vincular a sus hijos en el proceso educativo. Al no contar con un Estado que les garantice dichas oportunidades, las consecuencias manifiestas seguirán siendo la deserción estudiantil y en el mejor de los casos, que los y las estudiantes tengan que trabajar para estudiar o recurrir a las familias ampliadas.

El principal reto de las universidades públicas consistirá en realizar una profunda autoevaluación que les permita llevar a cabo cambios institucionales importantes en tres dimensiones: la formación, la investigación y la extensión, con el fin de promover la innovación, la internacionalización solidaria y cooperativa de su realidad inmediata a partir de la transdiciplinariedad con otras áreas nuevas de conocimiento y saberes.

La articulación solidaria y cooperativa entre las universidades públicas y sectores populares se presenta como un espacio estratégico para encontrar nuevos aliados que les dé legitimidad y funcionalidad a los conocimientos y otros saberes que se puedan extraer de sus comunidades, pero que al mismo tiempo se puedan retribuir los beneficios a las mismas comunidades mediante proyectos y programas de extensión para la autogestión.

El Estado debe retomar su rol en la conducción general del proceso económico, político y social al generar políticas públicas dirigidas a mitigar la pobreza y la desigualdad, dándoles a los estudiantes de la educación pública igualdad de condiciones, para poder competir con sus pares de las privadas. Para ello se requerirá una importante inversión en la formación docente, infraestructura y tecnología para que éstos puedan desarrollar la innovación y la creatividad.

El fin de la educación pública a nivel básico, secundario y superior, debe siempre apuntar a principios y valores del bienestar común de la sociedad y no al individualismo utilitarista del mercado de consumo, por lo que éste debe ser el eje y guía en la construcción social, económica, política, cultural y educativa de los países latinoamericanos.

Bibliografía de consulta:

Ball Stephen J. & Yudell, Deborah (2007). Privatización encubierta de la educación pública; Instituto de Educación de la Universidad de Londres; ponencia presentada al Congreso Internacional de Educación; Londres.
CLACSO (2009) “Conclusiones”; en Educación y neoliberalismo; Buenos Aires; (en antología virtual).

Cuevas M. Rafael; Universidad, cultura y democracia en América Latina; en Cuadernos Americanos; Nueva época, Vol 3, Nº 105; México DF; (aparece en la antología virtual como Reflexiones sobre la universidad en la era neoliberal).

Pereyra, Ana (2009). La fragmentación de la oferta educativa: la educación pública vrs. La educación privada; Boletín Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) Nº 8; UNESCO/OEI; Madrid-Buenos Aires-Caracas.

Rivera Cruz, Roxana (2006). Reseña de “La universidad en el Siglo XXI. Para una Reforma Democrática y Emancipadora de la universidad” De Boaventura de Sousa Santos. Andamios. Revista de Investigación Social, diciembre, año/vol. 3, número 005. Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Distrito Federal, pp. (307-311). Versión Electrónica, bajador de internet de la página http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/628/62830514.pdf, el día 18-11-2010.

SITEAL (2007). Informe sobre tendencias educativas en América Latina; UNESCO/OEI; Madrid, Buenos Aires, Caracas, (Prólogos, Introducción, capítulos I y II).

SITEAL (2008); Informe sobre tendencias educativas en América Latina; UNESCO/OEI; Madrid, Buenos Aires, Caracas; 2007 (Capítulo III).

La Tecnología  como proceso no como producto, en las estrategias de enseñanza y aprendizaje

El avance tecnológico ha permitido cambios cuantitativos como cualitativos importantes en la sociedad del conocimiento. La tecnología, de acuerdo con su nueva conceptualización,  se debe considerar como un campo de producción y elaboración de diseños, es decir, planes de acción previstos para la realización de artefactos, objetos y sistemas, para cuya elaboración el tecnólogo se apoya en el conocimiento científico. Fallas, Pineda y Segura (2005), definen la tecnología “como el diseño de estrategias planificadas de acción para la resolución de problemas específicos, teniendo siempre en cuenta el apoyo en el conocimiento científico o más concretamente, un cuerpo teórico de conocimientos que determinarán su concreción  y concepción” (p. 35).

Las tecnologías no surgen en el vacío, ni del vacío, sino que necesitan un espacio cultural, económico y sociopolítico para su nacimiento y  desarrollo.  Manuel Castells  al respecto señala “así la nueva sociedad que surge de ese proceso de cambio es tanto capitalista como informacional, aunque presenta una variación considerable en diferentes países, según su historia, cultura, instituciones…” (Castell, p. 39). Cada producto tecnológico surge en un contexto específico y para la resolución de un problema concreto. 

 Se afirma que la historia de las civilizaciones es en cierta medida la historia de sus tecnologías (Quintanilla, 1989) y desde esta perspectiva, las tecnologías transforman al mundo, tanto a las personas que viven en él como a sus instituciones. Desde estos puntos de vista la relación tecnología-sociedad se puede considerar un proceso dialéctico, es decir donde se establecen interacciones recíprocas donde se afectan mutuamente a partir de las necesidades sociales a resolver, pero que al mismo tiempo propicia el desarrollo de ambas fenómenos. Al respecto Cabero (2001 citado por Fallas Et. Al. 2005) señala “desde esta corriente se ofrece la idea que toda innovación tecnológica nace en un contexto social específico, el cual va a estar condicionado por el mismo…” (p. 36).

 Al hablar de tecnología no se trata de dar énfasis en los productos, entendidos éstos como los medios o dispositivos tecnológicos por los cuales podemos tener acceso a la información, transmisión de la mima. Al hablar de proceso, se hace referencia a la planificación detallada de los procedimientos necesarios para resolver un determinado problema; es por esto que un plan de acción exige la identificación y especificación de los objetivos y metas que se quieren alcanzar, así como los recursos y medios disponibles para ello.

Esta corriente de pensamiento surge en oposición al “determinismo tecnológico, cuyos enunciados giran alrededor de la idea que la tecnología determina la historia y la evolución de la sociedad. Para Castells (1997 citado por Fallas Monge Et. Al. 2005) “Es falso, puesto que la tecnología es sociedad y ésta puede ser comprendida o representada sin sus herramientas técnicas” (p. 38).

El movimiento de la ciencia, tecnología y sociedad (CTS) debe tenerse una concepción como un proceso en el cual se encuentran enlazados todos los elementos que componen  la sociedad, lo contrario a la opinión de quienes consideran que tanto la ciencia como la tecnología son autónomas, es decir, se pueden desligar del sistema en que actúan. Desde este punto de vista se pierde la visión integradora que cumplen los tres pilares (CTS) según lo menciona Lujan (1989 citado en Fallas 2005) sin reconocer las diferentes fuerzas que contribuyen a conformar la tecnología y que a su vez son conformadas por ella “Si queremos mantener cierta  capacidad de decisión sobre el tipo de sociedad en que queremos vivir, no podemos renunciar a elegir qué tecnología queremos en nuestra sociedad” (p. 40).

Las relaciones establecidas entre la ciencia, la tecnología, la cultura y la sociedad conducen a manejar un nuevo concepto de tecnología desde una perspectiva general que incluya los factores sociales, económicos, políticos, culturales y todas las fuerzas que sustentan la evolución de la sociedad como tal.

Por lo tanto, tal y como lo señala Fallas Et. Al. (2005) al llegar a la conclusión de que “el concepto de tecnología, no se limita a la inclusión de aparatos, herramientas y procedimientos que le permiten al ser humano aplicar soluciones técnicas a problemas prácticos, en una forma sistemática y racional, sino que, además incluye el proceso que se sigue en esa búsqueda, reconociendo que tanto en sus productos como en sus procesos, la tecnología está íntimamente relacionada identificada con la sociedad en la cual se desarrolla” (p. 41).

Bibliografía:

Castells, Manuel. La sociedad Red. Vol. 1. Alianza Editorial. Madrid, 1995.

Fallas, Virginia, Pineda Enid y Segura Jorge. (2005).  “Educación en la sociedad de la información  y el Conocimiento”. Editorial UNED., versión preliminar, San José Costa Rica.

Posteado por: dguzmanb | 24/07/2010

Saludos estimados visitantes

Bienvenidos a mi bloguros, es un placer proporcionarles información de su interés, agradeceré sus comentarios y sugerencias al respecto, con los temas y trabajos que aqui se exponen.

Este blog tiene como fin incluir mis publicaciones académicas y trabajos de investigación que he realizado en mi época de estudiante en la carrera de sociología y maestría en  Estudios Latinoamericanos, así que se econtrarán información muy variada que espero les sea de utilidad.

Gracias

Lic. Luis Diego Guzmán Badilla

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